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CORTAZAR Y LA MÚSICA. :

09 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

El escritor argentino Julio Cortázar, de cuya muerte se van a cumplir once años, pensaba que, de haber sido músico, hubiera sido más feliz, según una entrevista realizada hace doce años por el cantautor uruguayo Daniel Vigletti y hasta hoy inédita.

El semanario Brecha, de Montevideo, publicó el viernes la entrevista como primera entrega de una serie de diálogos sobre la literatura y la música entre Viglietti y diversos escritores, entre ellos los uruguayos Mario Benedetti y Eduardo Galeano y el ecuatoriano Enrique Adoum.

Cortázar habla con Viglietti de su pasión por la música, que se refleja en abundantes referencias musicales en sus cuentos y novelas, y que comienza en su infancia, cuando escuchaba las mazurcas que tocaban al piano su madre y su tía.

Aparte de su conocida afición por el jazz, que descubrió que era en música lo que el surrealismo fue en literatura , el autor de Rayuela era un operómano , amaba a Carlos Gardel más que al tango y sentía con Atahualpa Yupanqui.

De fuera del Río de la Plata, le gustaban los cantantes de la Nueva Trova cubana y el francés George Brassens.

Cortázar, que se maravillaba de que no existiera una sola voz humana igual a otra, tenía un amor infinito por Gardel y de Atahualpa Yupanqui le gustaba sobre todo el contenido de sus letras, muy reivindicativo , pero su emoción subía al máximo cuando hablaba de jazz, de cuyo tremendo impacto dijo no haberse librado nunca.

El jazz tiene para mí algo de maravilloso en el hecho de que está basado en el genio de improvisación de los músicos , declaró. (EFE)