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LA URIBE QUIERE SER MESA DE PAZ

Solitaria y silenciosa como sus pocas palomas, enclavada en la Cordillera oriental y colonizada por opitas principalmente, esta población busca ser el escenario donde surja la paz.

08 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

La Uribe es considerada la más importante zona geoestratégica y militar del centro y sur de Colombia.

De 6.281 kilómetros cuadrados, la región permanece ocupada por unos 1.000 soldados que llegaron luego de la toma de Casa Verde, y al menos 1.500 guerrilleros de las Farc, según estimativos locales.

Según organismos de inteligencia, en La Uribe hacen presencia unos 20 frentes guerrilleros, y aún está el secretariado de las Farc.

Tal vez por eso, en La Uribe todos quieren que allí se realice la primera reunión entre Gobierno y sediciosos en busca de la paz.

Los militares, que pueden abandonar en cualquier momento la localidad, creen ser los iniciadores de un utópico proceso, tras haberse instalado, hecho presencia y a su juicio demostrado a la guerrilla que no hay zonas vedadas para el Estado .

Los militares acatarán toda orden, incluso la de acuartelarse o abandonar temporalmente la zona, pero aducen que dejar una región que difícilmente se pudo controlar, podría significar un golpe sicológico para ellos.

Algunos creen que luego de que el comisionado de paz, Carlos H. Trujillo descartó otros lugares propuestos, el diálogo puede hacerse en cualquier parte del municipio, pero rápido .

Otros, y entre ellos el alcalde, Jaime Pineda, y la mayoría de concejales, consideran que si hay diálogo en La Uribe, será muy importante por que vendrán obras, plata e inversiones del Estado que reclama la comunidad .

Además, dice un grupo de estudiantes del colegio Rafael Uribe Uribe y de la escuela central (a dónde no han llegado los maestros por temor a dificultades de orden público), acabará la mala imagen de La Uribe .

En La Uribe nunca hubo inversiones. Con un presupuesto de 412 millones de pesos para 1995 y serias dificultades de agua, luz y atención médica, la gente pide soluciones. Solo una vieja y pequeña planta donada hace algunos años por el Ministerio de Salud al puesto de la localidad suministra dos horas diarias de electricidad a la población, que no tiene planta de tratamiento de agua y donde la gente muere de dengue, tifoidea, tuberculosis, paludismo...

La paz una utopía Así ven militares, civiles y guerrilleros las intenciones de paz: Los militares.- No ven como una pérdida de terreno o una derrota militar el hecho de dejar la región, pues dicen que así como saldrían, podrían volver, por que conocen el terreno y ahora tienen más y mejores equipos. Si se deja el área, dice un oficial, es para que la gente tenga un nuevo modo de vida, diferente o mejor al de antes, cuando debía acatar las ordenes de la guerrilla. La tropa cree también que si el Estado decide sacar la fuerza, va a regresar con un arma más fuerte para debilitar a la insurgencia: obras, salud, vías, educación...

La población civil.- Está en medio de la guerra, y estima que un nuevo intento para alcanzar la paz traerá grandes beneficios. Las gentes creen que La Uribe debe ser la zona de las conversaciones, para que la paz traiga una mejor carretera, que permita sacar sus productos. La gente cuestiona la mala fe de las partes en anteriores diálogos, y piensa que si hay errores en una nueva y definitiva negociación, el país va a lamentarlo mucho . Unos creen que estos son los diálogos más coyunturales de todos los procesos, y que son una buena oportunidad para que la guerrilla gane espacio político. Para otros, en cambio, Ejército y guerrilla solo buscan control militar. Los más radicales creen que la paz es una farsa y que nadie esta interesado en acabar con el negocio de la guerra .

La guerrilla.- Dice estar dispuesta a negociar sin ceder militarmente, y exige desmilitarizar el municipio para una primera reunión donde participará Pedro Antonio Marín, o Manuel Marulanda Vélez, Tirofijo , máximo jefe de las Farc. Como los militares, la guerrilla acepta dialogar en medio de la guerra, pero dice que el propósito de la misma es la paz. Las Farc exigen ser reconocidas y tratadas como un ejército, pero expresan el temor al exterminio político y humano que han enfrentado otras agrupaciones hoy desmovilizadas. La guerrilla dice finalmente que está preparada para la paz o para la guerra y que el nombre de sus voceros se conocerá luego del primer encuentro con el Gobierno, en La Uribe.