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LLEGÓ EL BOOM DE CONCORDATOS

Casi cinco años después de haber comenzado la apertura económica, el proceso sigue dejando damnificados.

07 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Aunque se creía que ya los empresas colombianas habían asimilado los efectos del nuevo modelo económico, compañías de todos los renglones productivos siguen entrando en crisis financieras, por las nuevas condiciones del mercado.

En efecto, de acuerdo con los reportes de la Superintendencia de Sociedades, en los primeros cuatro meses de este año 17 empresas han sido convocadas a entrar en concordato preventivo o lo han solicitado como última fórmula para evitar el descalabro financiero y la quiebra.

Se trata de una cifra muy alta, si se tiene en cuenta que el año pasado 27 empresas se acogieron a este mecanismo de emergencia.

De continuar la tendencia, 1995 puede convertirse en el peor año por el alto número de concordatos autorizados.

Las 17 sociedades que han entrado en concordato hasta ahora poseen unos activos por 398.164 millones de pesos, un monto similar a los activos que tenía hasta diciembre del año pasado Carvajal, empresa que ocupa el puesto número 15 entre las 100 más grandes del país.

Por su parte, las deudas de las involucradas en procesos concordatarios totalizaron 255.606 millones de pesos.

En total, 5.533 personas estaban empleadas en estas empresas que afrontan graves problemas financieros.

Sin embargo, la figura del concordato no implica la desvinculación del personal de la empresa, aunque sus directivos sí pueden llegar a acuerdos con sus trabajadores para disminuir el tamaño de la nómina.

Básicamente, el concordato significa que la empresa se considera incapaz de continuar pagando a sus acreedores las obligaciones económicas que les adeuda y las convoca para tomar medidas con el objeto de obtener alguna liquidez.

Hilando delgado La mayoría de las 17 sociedades en concordato este año pertenecen a la industria textil.

En este grupo están Textiles Nylon, Textiles Papagallo, Cuatro en textiles y La Marca Textil, entre otras.

Pero también las hay de sectores como la construcción de obras públicas, de minería, de la confección y de grasas.

En este último se encuentran las firmas Grasas del Interior e Industria de Grasas de la Costa (Indugraco) que vieron afectada su producción por la crisis algodonera.

Según las explicaciones dadas a la Superintendencia de Sociedades, la principal causa que las llevaron a la crítica situación fue la política de revaluación del peso, que implicó una reducción de sus ingresos por exportaciones.

Sin embargo, en otros casos la violencia y los estragos del racionamiento pasaron una alta cuenta de cobro.

Por ejemplo, la firma Margarette Fashions, dedicada a las confecciones de ropa, señaló como factor principal la inseguridad y violencia en el departamento .

Adicionalmente, muchas registraron una sensible disminución de las ventas, al tiempo que la eliminación del Certificado de Reembolso tributario (Cert) y la aplicación de la ley 50 (de reforma laboral) les implicó un aumento en los costos administrativos.

El caso Paz del Río Sin embargo, la diferencia es que ya no solo se trata de industrias pequeñas que son agobiadas por fenómenos como la competencia, a veces desleal, la revaluación del peso, el alto endeudamiento y la iliquidez.

Para algunos analistas del fenómeno, el concordato preventivo autorizado a Acerías Paz del Río esta semana es la mejor prueba de la poca capacidad de reacción que tuvieron empresas que actuaban como monopolios y no pudieron superar la abolición del proteccionismo imperante hasta 1990.

La empresa boyacense representa más del 30 por ciento del total de activos del sector siderúrgico del país.

De acuerdo con la Superintendencia sus activos tienen un valor superior a los 298.200 millones de pesos y sus pasivos alcanzaban los 190.400 millones.

Se trata de la sociedad más grande que entra en concordato, pues de ella dependen directamente 3.634 empleados.