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LA GUERRA DE LAS MARGARITAS

Para los botánicos, la margarita es una planta herbácea con centro amarillo y hojas blancas, pero para quienes gustan de coctelería también es una refrescante bebida a base de limón, tequila, unas gotas de Cointreau, sal y azúcar.

07 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Es este último tipo de margaritas lo que está centrando en Estados Unidos una disputa comercial desatada entre los puristas del famoso invento mexicano y otros a los que se acusa de defraudar a los verdaderos amantes de la bebida.

El principal importador de tequila de este país, la compañía Heublein, de Connecticut, ha comenzado una batalla legal para convencer a los tribunales de Estados Unidos de que algunos fabricantes locales de bebidas están engañando a los consumidores al presentar como margaritas bebidas que no lo son.

No se ha de permitir la venta de una bebida que se presenta como margarita y que no contenga ni una sola gota de tequila, a no ser que se trate de margaritas sin alcohol , declaró Jack Shea, director de relaciones públicas de Heublein.

Shea se refería a dos empresas competidoras en el terreno de las margaritas -las bodegas vinícolas E.J. Gallo y la empresa de bebidas Seagram-, que han lanzado al mercado preparados de margaritas con alcohol pero sin tequila.

Gallo, de California, fabrica sus margaritas con alcohol procedente de la uva mientras que Seagram, de Nueva York, emplea licor de malta en sus preparados, productos bien diferentes al tequila mexicano, que se destila de la planta de agave (pita).

Según Shea, existen estudios de opinión independientes que demuestran que la mayor parte de los consumidores creen falsamente que las margaritas de Seagram y Gallo son hechas a base de tequila. De ahí las acusaciones de fraude en su contra.

El representante de la compañía importadora de la tequila José Cuervo , la de mayor venta en Estados Unidos, afirmó que su empresa ha declarado la guerra de las margaritas , en nombre de la asociación tequila-margarita , en dos frentes distintos.

Por un lado, Heublein ha presentado una demanda contra Gallo y Seagram en un tribunal de Manhattan (Nueva York) acusándoles de competencia desleal y de defraudar a los consumidores norteamericanos mediante publicidad engañosa.

Sabor a tequila También ha pedido a la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego, dependiente del Departamento del Tesoro, que introduzca una enmienda en sus reglamentos de modo que se prohiba el empleo de la denominación de margarita en toda bebida alcohólica que no contenga tequila.

En esta guerra de las margaritas México tiene mucho que jugarse, ya que el tequila es uno de sus principales productos de exportación, del cual un 95 por ciento se destina al mercado estadounidense, por lo que Shea afirmó que los productores mexicanos también han pedido el apoyo de su Gobierno.

México, que a través del Tratado de Libre Comercio (TLC) es el único país que puede producir y comerciar tequila en toda América del Norte, lo último que necesita ahora es más golpes a su economía , dijo Shea en relación a la crisis del peso.

La margarita es uno de los cócteles de mayor venta en Estados Unidos gracias a la difusión de bares y restaurantes de tipo mexicano o texano, lo que ha permitido que en los últimos años la importación de tequila se haya duplicado.

Según Shea, empero, tras la introducción de los preparados de Seagram y Gallo las ventas de mezcla de margaritas hechas con tequila descendieron un tercio el pasado año.

El portavoz afirmó que en este país se venden actualmente unos cinco millones de cajas de tequila al año, de los cuales casi la mitad corresponden a la marca José Cuervo , lo que representa entre 350 a 400 millones de dólares al año en total.

De dicha cifra se calcula que cerca de dos terceras partes se consumen en cócteles de margarita , ya sean premezclados o no.

A pesar de que reconoció que la tarea será difícil, Shea comentó que la asociación margarita-tequila hará todo lo posible para que se impida que una bebida alcohólica sea presentada en el mercado como margarita a no ser que contenga tequila.

Es como si, a partir de ahora, se hiciera un Cuba Libre sin ron, un Dry Martini sin ginebra, un Manhattan sin Bourbon o un Bloody Mary sin vodka. Para Jack Shea está claro: Si no tiene tequila, no es margarita .