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POLÍTICA CON GAMONALES Y SIN LÍDERES

Los colombianos en Nueva York se sienten traicionados y abandonados por los partidos políticos de su patria. Sufren de nostalgia y de paternalismo. El fenómeno de la imagen los persigue como un fantasma. Y su futuro es pedregoso, aunque hay un sorbo de esperanza.

07 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

EL TIEMPO dialogó con tres activistas de la comunidad colombiana a fin de indagar si existen o no líderes entre los colombianos de la ciudad de Nueva York.

Gustavo Puerto, el más veterano de los activistas y el más ligado a la clase política colombiana, se cansó de luchar y tiró la toalla. Insiste en la ausencia de una política del inmigrante y es crudo en sus apreciaciones: El complejo de la imagen que preocupa tanto a los colombianos de esta ciudad, está relacionado con el desconocimiento del idioma inglés .

Omar Lopera, abogado y ex presidente del Centro Cívico Colombiano, contrario a Puerto, no desea saber nada de la clase política colombiana, ataca la figura del cónsul, y dice que la comunidad mejorará cuando decida salir a votar en las elecciones de esta nación, y cuando invierta dinero en las campañas políticas. Está metido de cabeza en el partido demócrata estadounidense.

Saramaría Archila, la más novata, pero la más práctica, prefiere hablar de modelos de desarrollo y de proyectos comunes. A nivel ideológico se halla en la mitad de Puerto y Lopera. Para poder exigir responsabilidad jurídica de sus ciudadanos en el exterior, el Gobierno colombiano está obligado a tener responsabilidad social , dijo Archila, y puso como ejemplo el narcotráfico. Colombia está obligada a proteger a sus ciudadanos, no importa dónde estén viviendo .

Los tres entrevistados llegaron a una conclusión: no hay líderes en la comunidad colombiana de Nueva York. Hay pantalleros . Gamonales importados de Colombia. Además, en este momento no hay ninguna figura política que pueda convertirse en el líder que necesita la comunidad. Están esperando a que la próxima generación saque la cabeza antes de que sea demasiado tarde .

Dicen no al inglés Según Lopera, el problema de los colombianos en Nueva York es el paternalismo. Siempre han esperado la ayuda de los partidos políticos de Colombia. El colombiano no participa en la sociedad estadounidense, es paternalista y está más preocupado por lo que pasa en Colombia, así haya vivido aquí más de treinta años .

Lopera considera que los colombianos deberían ayudar a resolver los problemas que afectan su vida en Nueva York, como la sobrepoblación escolar, la crisis de vivienda, los indocumentados y el aprendizaje del idioma inglés. Al político gringo lo único que le interesa es el voto, y como la comunidad colombiana no vota masivamente, entonces la consideran un estorbo .

La Coalición Hispana de Queens, compuesta por varios latinos, entre los cuales hay varios colombianos como Lopera, está tratando de motivar a la comunidad latina a que participe. El problema radica en que la mayoría de los colombianos no tiene el dominio del idioma inglés y por eso se vuelven cobardes y no participan , comentó Puerto.

En las Juntas Locales hay muchas quejas contra los colombianos, aunque nadie se atreve en público a atacar a nuestra comunidad con nombre propio , respondió López, quien señaló la nostalgia y el deseo de regresar a la patria, como los dos factores que han impedido que los colombianos se conviertan en ciudadanos estadounidenses y puedan votar en Estados Unidos.

Archila le tiene un nombre a este sentimiento: Es la tragedia afectiva que viven los colombianos en el exterior. La nostalgia por la patria. En Colombia creen que a los colombianos que abandonaron el país les va mejor y que por eso están por aquí, pero muy pocos saben de su sacrificio y dolor .

Como experta en derecho constitucional, Archila explicó que el viajero colombiano de hace 50 años es muy diferente al de ahora. Comentó que la Constitución anterior castigaba a los que emigraban, aunque la nueva acepta la figura del inmigrante. La doble nacionalidad fue reglamentada y sólo falta reglamentar la circunscripción electoral en el exterior, para que algún colombiano en Nueva York pueda ser elegido dentro del gobierno de su país. No se ha reglamentado porque los colombianos en el exterior no estamos organizados y no ejercemos presión , dijo Archila.

La Registraduría colombiana no les permitió votar a los colombianos en el exterior durante el proceso de reforma a la Constitución.

Los colombianos de Nueva York argumentaron que no los podían condenar al ostracismo, pero ni siquiera les contestaron las cartas que enviaron a la clase dirigente colombiana. Hablaron con el cónsul de esa época, Luis Toro, para que los acompañara a una votación simbólica, pero tampoco contestó. Nos sentimos desamparados, aunque mandamos los votos simbólicos a Bogotá , añadió Archila.

Ni aquí ni allá Hablaron del doble juego político en el cual se hallan enfrascados: a los políticos colombianos no les interesa la comunidad que vive en el exterior porque no hay un gran caudal de votación. Y no lo hay porque los partidos no tienen una presencia en el exterior. Es aquí donde necesitamos líderes para luchar por intereses comunes, para educarnos y para conocer mejor este medio , dijo Archila. Pero el problema es que nosotros no hemos sido formados dentro de una democracia participativa .

Lopera recordó que durante la campaña presidencial de Bill Clinton, la comunidad hindú de Jackson Heigts, que es mucho más reducida que la colombiana, recaudó 40.000 dólares en dos semanas, mientras que la colombiana hizo un aporte ridículo. No hay madurez política, y la política incluye el dinero. En Estados Unidos ofrecer dinero no es un regalo, sino un mecanismo para exigir que limpien las calles, que retiren a los criminales y que mejoren las escuelas, entre otras cosas , dijo Lopera.

De acuerdo con Lópera, el paternalismo de los colombianos es su peor enemigo para progresar como comunidad. Siempre están esperando la ayuda del Gobierno y buscan el liderazgo en la figura del cónsul. Y es todo lo contrario. El cónsul es simplemente una cuota política, alguien que no conoce a la comunidad colombiana y está esperando las órdenes de Colombia .

Al final de la conversación se comparó a la comunidad colombiana con la dominicana, que llevan el mismo tiempo de permanencia en Nueva York. Sin embargo, los dominicanos son dueños de más de 11 mil bodegas y cerca de 300 supermercados, y eligieron a Guillermo Linares como su primer concejal.

También se dijo que la comunidad colombiana no está creciendo, que muchos colombianos están regresando a su patria, y que ya comenzaron a verse los primeros malestares de un conglomerado que va camino al gueto. Hay muchos colombianos que se están quedando sin trabajo y tienen que acudir a la asistencia pública , fue la voz de alarma.

Por ahora, el único sorbo de esperanza y de identidad para enfrentar esta crisis de destino , como señalan los entrevistados, es la telenovela Café con aroma de mujer, que se transmite todos los días a las siete de la noche.

El paternalismo Los entrevistados coincidieron en varios aspectos generales como que el 10 por ciento de la población colombiana está viviendo en el exterior y merece más respeto del gobierno colombiano.

Primero, que Colombia como nación debe crear una política del emigrante, así como otras naciones apoyan a sus ciudadanos en el exterior.

Segundo, que en la comunidad colombiana de Nueva York hace falta un organismo que les enseñe a abrir un negocio, a llenar una solicitud de trabajo, a entender la política de participación, y que los aglutine con base en intereses comunes. Un modelo de integración que utilizan comunidades como la judía o la coreana, y más recientemente, inmigrantes de la antigua Yugoslavia, Polonia y Rumania.

El pequeño comerciante colombiano que ha inmigrado a esta ciudad es muy tímido, no tiene disciplina y carece de capacidad asociativa. Por eso han fallado los intentos para crear una asociación de comerciantes en nuestra comunidad , comentó Puerto. Además, la mayoría de nuestro comercio en Queens está compuesto de negocios de especulación, del azar y muchas veces usando dinero del narcotráfico .