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CUBA: DEBE HABER UN ACUERDO SECRETO

Los analistas y observadores internacionales radicados en Cuba no salen aún de su asombro por la declaración conjunta de EE.UU. y Cuba que esta semana puso punto final al asunto de los inmigrantes ilegales.

07 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Más aún cuando el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ricardo Alarcón, encargado de anunciar el acuerdo, reconoció por televisión que existe un notable cambio de actitud por parte de los estadounidenses: a pesar de que existen discrepancias, de que sigue el bloqueo, de que sigue la hostilidad... es justo reconocer que en esta materia (los estadounidenses) fueron capaces de hacer lo que no fueron capaces de hacer antes .

La reacción del pueblo cubano ha sido principalmente positiva. En general, todos se alegran debido a que el acuerdo finaliza el drama de aquellos que se encuentran confinados en la base naval de Guantánamo. Prácticamente cualquier habanero conoce, así sea indirectamente, a alguno de los reclusos, lo que explica la preocupación general por su suerte.

El principal logro de Cuba con la firma del nuevo acuerdo migratorio es sin lugar a dudas el regreso a la normalidad, en cuanto a este aspecto se refiere, en sus relaciones con Estados Unidos.

Durante 36 años la isla se ha visto sometida a un tratamiento discriminatorio en diversos renglones, incluyendo el de la migración por parte de EE.UU. A cualquier cubano que en el pasado lograra llegar a territorio estadounidense se le concedía una categoría de refugiado político y se le facilitaba su radicación en la Unión.

Este tratamiento contrastaba notablemente con el que recibe un mexicano, guatemalteco, colombiano, marroquí o para abreviar el ciudadano de cualquier otro lugar del globo, que de ser identificado como ilegal en EE.UU. es deportado de inmediato de vuelta a su país de origen.

El acuerdo se convierte también en un triunfo político sobre los grupos opositores en Miami. Especialmente sobre la Fundación Nacional Cubano Americana, que dirige Jorge Mas Canosa. Por primera vez se registra un acuerdo diplomático entre el gobierno de EE.UU. y la Cuba castrista sin tomar en cuenta al lobby contrarrevolucionario en Miami. De esta manera se sienta un precedente que hace poco tiempo era inimaginable.

Indirectamente, el acuerdo beneficia económicamente a Cuba. El éxodo de los balseros el año pasado afectó negativamente al turismo. Renglón este último de capital importancia ya que se ha convertido en la principal fuente de divisas de la isla, por encima incluso de la tradicional industria azucarera.

Qué pierde Cuba? Cuba pierde ante todo una gran arma. Los balseros representaban un cañón político de gran calibre que apuntaba directamente al presidente Clinton. Al desaparecer la amenaza de una nueva oleada de balseros, se le quita al presidente de EE.UU. un peso de encima y Cuba renuncia a una de sus mejores herramientas de presión.

Si se analizan los pros y los contras todo parece indicar que Cuba pierde más de lo que gana. Pero es bien sabido que el Estado cubano no da puntada sin dedal, por lo que resulta difícil creer que el gobierno haya rendido un arma tan poderosa sin obtener más concesiones.

Esta última suposición se ha convertido en el tema obligado de conversación en La Habana y la opinión generalizada es que existen otras concesiones o acuerdos confidenciales que benefician a Cuba.

Si esta sensación fuese realidad, se espera que en un futuro próximo se den más pasos en dirección al acercamiento.