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LO INVITÓ ANDAL Y PAGARON LOS RODRÍGUEZ

La explicación del magistrado auxiliar de la Corte Suprema, Néstor Raúl Correa, sobre porqué Inversiones Ara habría pagado sus estadías en el Hotel Intercontinental de Cali, abre nuevos rumbos en las averiguaciones de la Fiscalía sobre el conocido como Expediente 8.000 .

07 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Apenas ayer, a través de un artículo en EL TIEMPO, se enteró que su cuenta había sido pagada por Inversiones Ara, firma de los Rodríguez Arbeláez -la familia de Miguel Rodríguez Orejuela- y no por un colegio de abogados de Cali y por la Asociación Nacional de Abogados Litigantes, como siempre se lo hicieron creer.

Inversiones Ara viene siendo analizada por la Fiscalía, por el pago de millonarias sumas a través de una cuenta abierta en el Hotel, y por sus posibles nexos con el narcotráfico.

Correa, por su parte, ha decidido renunciar a su cargo en la Corte para no perjudicar su funcionamiento , fue enfático en decir que nunca habría aceptado si supiera que era pagado por el cartel de Cali , y pidió a la Fiscalía que lo investigue.

El texto de su carta es el siguiente: Con estupor he leído en EL TIEMPO que mi nombre aparece en la lista de personajes que se hospedaron en el Hotel Intercontinental de Cali por cuenta de Inversiones Ara Ltda.

Agradecería que se sirvieran publicar las siguientes aclaraciones sobre este lamentable suceso: 1. En mi condición de abogado titulado me desempeñé hasta enero 11 del año pasado como Magistrado Auxiliar de la Corte Constitucional. Los primeros nueve meses de 1994 trabajé como abogado independiente, hasta septiembre, cuando volví a ser funcionario público.

2. A comienzos del año pasado, salió a la luz pública mi obra Jurisprudencia de la Corte Constitucional de 1992 .

3. Precisamente con ocasión del libro, un grupo de abogados que se dijo llamar Colegio de Abogados Penalistas de Cali , en asocio con la Asociación de Abogados Litigantes (Andal) judicial de dicha ciudad, me invitó en enero a realizar el lanzamiento de mi libro en la Universidad de San Buenaventura de Cali. En ese momento me sentí honrado por la invitación y acepté. Me alojé en el Hotel Intercontinental, Desde luego no supe quién pagaba exactamente la cuenta del Hotel, sino que dí por hecho que ese colegio de abogados la pagaba, como me lo habían indicado previamente. Esta fue mi primera visita a Cali.

4. Luego realicé otras cuatro visitas más a dicha ciudad, entre los meses de abril y agosto me parece, invitado por el mismo grupo de abogados, con el fin de dictar un ciclo de conferencias sobre la acción de tutela y demandas de constitucionalidad. Las conferencias yo las programaba intencionalmente los viernes o lunes, con el fin de quedarme el fin de semana en Cali para descansar. De nuevo me hospedé en el Hotel Intercontinental y la cuenta yo creí que era pagada por esos abogados penalistas, tal como ellos me lo expresaban. Es importante anotar que el mismo ciclo de conferencias lo dicté en Pereira y Montería.

5. Por las conferencias yo recibí, como pago de honorarios, unos cheques que ellos me entregaban, y yo tranquilamente, con la candidez de quien actúa de buena fe, los consigné en mi cuenta corriente.

6. Debo enfatizar que nunca supe que las cuentas las terminaba pagando el cartel de Cali y si lo hubiese sabido no habría aceptado las invitaciones a las conferencias.

7. Incluso por ello en la hoja que los huéspedes deben llenar en los hoteles, yo puse todos mis datos personales y siempre escribí que el motivo del viaje era conferencia .

8. En septiembre de 1994 pasé a ser de nuevo servidor público. Desde entonces no he vuelto a Cali, aunque he seguido dictando el mismo ciclo de conferencias en otras ciudades.

9. Hasta hoy me desempeñé como Abogado Asistente de la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia, dedicado exclusivamente a hacer proyectos de sentencias de tutela. Sin embargo, luego de haber conocido la noticia, renuncié a mi cargo y ya me encuentro desempleado, con el fin de no perjudicar el buen funcionamiento de la Corte.

10. Hoy mismo he enviado una carta a la Fiscalía solicitando que me investigue, como es su deber, y expresando todo mi deseo de colaborar con la honesta campaña que viene adelantando.

11. Espero que publiquen esta carta, ya que es muy difícil lograr un prestigio profesional luego de largos años de esfuerzo y en cambio es muy fácil perderlo con una noticia injusta en un sólo día.