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DENUNCIAN OTRA VIOLACIÓN FRONTERIZA

La Alcaldía de Cúcuta pidió a la Cancillería investigar la incursión de un grupo militar venezolano al corregimiento Guaramito, y la agresión física de que fueron víctimas funcionarios de la Secretaría de Obras Públicas y campesinos de la región.

06 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Guaramito es un corregimiento del norte de Cúcuta, a dos horas en carro, por una carretera destapada. Al frente está La Fría (Táchira).

Aunque los hechos ocurrieron el miércoles, sólo hasta ayer trascendieron a la prensa.

El secretario de Gobierno, Fabio René Carrillo, dijo que la incursión fue realizada por diez soldados de la militarizada Guardia Nacional (GN) de Venezuela, que pasaron a territorio colombiano y la emprendieron contra el personal que extraía arena del lecho del río Guaramito.

Luego agredieron a los funcionarios y a otras personas.

Según el trabajador Armando Durán, uno de los afectados, los uniformados venezolanos los amenazaron, los golpearon hasta arrojarlos al piso y les dieron puntapiés en diferentes partes del cuerpo.

Posteriormente ingresaron a una finca propiedad de un agricultor colombiano, y balearon un vehículo que estaba allí y que dejaron inservible.

Dijo el funcionario que en reiteradas ocasiones la población fronteriza es hostigada por las autoridades del vecino país, argumentando que esa es una zona guerrillera.

Por su parte, la Oficina para la Protección de los Derechos Humanos de Cúcuta, también pidió al Gobierno que a través de la Cancillería busque investigar a varios miembros de la GN que el pasado 25 de marzo, en San Antonio de Táchira, golpearon a los trabajadores colombianos, Arlex de Jesús Cano, 20 años, y a su hermano Sandro Albanio, 23. A este último le desgarraron la oreja derecha.

Inicialmente, los agredidos fueron recluidos en el hospital de San Antonio, pero debido a la gravedad de las lesiones fueron trasladados al hospital Erasmo Meoz, de Cúcuta, donde quedaron bajo atención médica.

El secretario de Gobierno Carrillo, en representación de la administración local, pidió al Ministro de Defensa, Fernando Botero Zea, instalar una base militar en la zona limítrofe donde se presentó el incidente fronterizo.

Allí, las autoridades colombianas nunca han hecho presencia y los 700 habitantes del caserío son presa fácil de los desafueros de las autoridades venezolanas.

El presidente de la Comisión de Asuntos Fronterizos de la Asamblea de Norte de Santander, David Reyes, pedirá a su homólogo del estado Táchira su intervención para que se aclare este tipo de situaciones generadas por el frecuente ingreso del ejército venezolano a territorio nortesantandereano.

Más deportados Por otra parte, informes oficiales desde Arauca indican que a esa ciudad siguen llegando colombianos deportados por Venezuela a raíz de la crisis generada por un ataque de guerrilleros fronterizos a un puesto militar venezolano. En la última semana arribaron a Arauca, 29 colombianos.

Uno de ellos es Bienvenido Castillo, quien fue retenido por la guardia venezolana cuando se encontraba haciendo mercado, fue deportado tres días más tarde dejando una finca con todas sus pertenencias, a su mujer colombiana y a sus tres pequeñas hijas.

Los deportados son atendidos en la Casa Indígena de Arauca donde de manera temporal se les suministra alimentos, drogas y ropa, afirmaron las autoridades.

Trasladan consulado Arauca Para facilitar los trámites de los colombianos en el Estado Apure, en Venezuela, la Cancillería ordenó trasladar el consulado de San Fernando (la capital) a El Amparo.

La medida se adoptó para obviar los permisos fronterizos del personal que requería gestiones ante este despacho consular.

El cónsul, Hernando Prada González, dijo que los principales beneficiados con la reubicación son los colombianos deportados, quienes ya no tendrán que pasar por tres retenes militares venezolanos, donde presuntamente eran maltratados.

El consulado sería inaugurado el 20 de julio.