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SENSATEZ

Los cuestionamientos de la Fiscalía a un grupo de congresistas liberales ha desatado en el seno de la colectividad una tormenta política que no es ni mucho menos conveniente en las actuales circunstancias.

05 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Está bien, y lo apoyamos, que el Fiscal cumpla con su deber y que lo haga con celo, como corresponde a los delicados procesos que ha iniciado. Pero de ninguna manera su actuación puede dar pie para que este tema se convierta como desean muchos en un factor de desestabilización institucional que puede constituir grave peligro. Ya los medios de comunicación internacionales se están apoyando en las investigaciones, no para alabar el funcionamiento de la Justicia en Colombia, sino para avalar la consabida tesis de la narcodemocracia, y para señalar que se comienza a confirmar que Colombia es un caso perdido.

Por eso debe tenerse mucho cuidado en no magnificar estos episodios ni convertirlos en una cruzada que, a la larga, terminaría por devolverse contra la propia imagen del país en el exterior, especialmente en los Estados Unidos. Nuestro interés por que estas averiguaciones se resuelvan de manera rápida, no nos puede distraer del objetivo principal de seguir persiguiendo a los narcos. Preocupa que en medio de todo el debate creado, perdamos de vista que a Colombia solamente la juzgarán, para bien o para mal, si se encarcela a los cabecillas del cartel. Y eso, a pesar de los esfuerzos del Bloque de Búsqueda, aún no se ha logrado.

Tiene razón el presidente Samper cuando aconseja obrar con cabeza fría y sin precipitudes. Teniendo en cuenta el impacto internacional de cada paso que se dé en esta difícil situación. Se deben evitar por igual las cacerías de brujas y las actitudes débiles en el juzgamiento de personajes vinculados a las denuncias. Tampoco hay que aprovechar la ocasión para explotar los odios regionales con beneficio político.

A la DLN debemos respaldarla para que termine su mandato y lo pueda hacer con independencia, como ha venido trabajando hasta ahora. No parece oportuno cambiar de directivas. Urge esperar las conclusiones y sobre todo pedirles mesura y sensatez a los liberales, en estos momentos que nadie niega son difíciles, no solo para el partido sino, en gran medida, para el país.