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ALTOS INTERESES FRENARÁN LA CONSTRUCCIÓN

Los constructores del país denunciaron que los niveles del encaje de las corporaciones y las altas tasas de interés son los enemigos más perversos que tiene en este momento el sector.

05 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Así como están las cosas, el sector constructor, que ha sido el jalonador de la economía en los últimos años, reducirá su ritmo de crecimiento dramáticamente.

Según la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), que ayer dio a conocer una declaración pública, el propósito de lograr bajar la inflación al 18 por ciento, tal como lo fija el Pacto Social, llevó a las autoridades a tomar decisiones que comienzan a causar efectos negativos.

Para Camacol, la aparente reducción del crecimiento del circulante y la fuerte alza de las tasas de interés ya comienzan a afectar la demanda efectiva de vivienda.

Se está reduciendo la capacidad real de los grupos familiares para tener la posibilidad de acceder a créditos y quienes pueden hacerlo se ven en la necesidad de cancelar obligaciones muy altas.

Ello está llevando a una creciente parálisis de la actividad inmobiliaria y un aplazamiento de nuevos proyectos de construcción, pues a tasas de interés para constructores superiores al 50 por ciento, resulta muy oneroso sostener proyectos en oferta por tiempo prolongado , explicó Camacol.

El gremio recordó que el propio ministro de Hacienda, Guillermo Perry, se manifestó preocupado por las altas tasas de interés y que la junta directiva del Banco de la República decidió estudiar una reducción en los encajes, con el objeto de reducir los costos de intermediación y así lograr que los intereses bajaran.

Sin embargo, los constructores, al igual que los banqueros y algunos analistas como el presidente de la Asociación de Instituciones Financieras (Anif), Javier Fernández Riva, no creen que la decisión adoptada sirva para reducir el alto costo del dinero.

Recomposición Según Camacol, lo que se hizo fue sólo una recomposición de los activos financieros para tratar de recuperar el control de los medios de pago, con el fin de acomodarse a la meta pretendida de un crecimiento 35 por ciento en el año.

Explica el gremio que el encaje promedio se les incrementó a las corporaciones, lo que de inmediato se traduce en unas mayores tasas de interés para los constructores y deudores del sistema Upac.

Los constructores se mostraron contrariados con las medidas y aseguran que no entienden cómo el Gobierno se compromete con un Pacto Social para evitar que los precios de los productos aumenten por encima del 18 por ciento, y promueve por acción directa, y permite por omisión, elevar el costo de los servicios financieros en cifras superiores a la indicada a un importante sector de la economía .

Lo que está ocurriendo, dice Camacol, es una contradicción de la política con la cual el Gobierno se comprometió.

La situación ha limitado la posibilidad de financiar proyectos de construcción. Los dos billones de pesos que tienen las corporaciones no son suficientes para mantener el nivel actual que exige el proceso edificador.

Además de la financiación, esta actividad requiere de un mercado activo capaz de absorber la oferta y la caída de la demanda efectiva que se viene presentando , explicó el gremio.

Las corporaciones esperaban una reducción en el encaje sobre las cuentas de ahorro del 10 al 2,0 por ciento, con lo cual tendrían nuevos recursos para prestar. La Junta directiva del Banco de la República no tomó ninguna decisión al respecto y por el contrario les aumentó el encaje para CDT s. El encaje es la proporción de recursos que se deben congelar en el Banco de la República.