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ACTO DE CONTRICIÓN EN ARGENTINA

En un nuevo reconocimiento institucional sobre la actuación de las fuerzas armadas argentinas durante la guerra sucia , la Fuerza Aérea y la Armada argentina admitieron ayer que en la lucha contra el terrorismo se cometieron graves errores de procedimiento y también horrores .

04 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

La marina debe reconocer abiertamente que hubo métodos equivocados que permitieron horrores inaceptables durante la lucha contra la guerrilla izquierdista en la década de 1970, dijo en un discurso el jefe de la armada, almirante Enrique Molina Pico.

Molina Pico señaló que es necesario actuar no con odio, ni con espíritu de revancha, sino en función de la caridad y la comprensión para poder, entre todos, olvidar el horror que fue la historia argentina en los años 70 .

La marina fue, proporcionalmente, la rama más involucrada en los llamados excesos represivos de la década de los setenta y también la más renuente a reconocerlos.

La autocrítica de la Fuerza Aérea la formuló su comandante, el brigadier Juan Paulik, en un acto de conmemoración del bautismo de fuego del arma, el 1 de mayo de 1982 con ocasión de la guerra con Gran Bretaña por las islas Malvinas.

El brigadier Paulik sostuvo que se cometieron errores de procedimiento y también horrores . No obstante, resaltó que resulta inequitativo enjuiciar nuevamente a un sólo actor, sin vincularlo con el contexto , y reclamó que toda la sociedad enfrente una auténtica reconciliación .

Oscar Camilión, ministro de Defensa presente en el acto, consideró muy atinadas las palabras de Paulik y aseguró que, en esencia, lo que se ha dicho en estos días, es la reafirmación del orden constitucional y la subordinación de las Fuerzas Armadas a la autoridad civil .

Los mea culpas de ayer se producen una semana después de que el jefe del ejército, Martín Balza, admitiera por primera vez y por televisión, que sus fuerzas torturaron y mataron a detenidos políticos.

Detenido Scilingo La polémica sobre las desapariciones durante la llamada guerra sucia en Argentina se revivió a raíz de unas declaraciones hechas el 1 de marzo por el ex capitán de marina Adolfo Scilingo, quien afirmó que los militares arrojaban subversivos vivos y previamente drogados al mar.

Paradojicamente, Scilingo fue detenido ayer bajo el cargo de estafas reiteradas y ser miembro de una organización dedicada a fraudes comerciales.

Por su lado, en declaraciones radiales, el presidente Carlos Menem aseguró que su petición a militares y jefes guerrilleros para que expresen públicamente su arrepentimiento está destinada a obtener una pacificación definitiva entre los argentinos.

Yo procuro que se coloquen las cosas en blanco y negro y se deje bien en claro qué es lo que sucedió, para cerrar definitivamente ese capítulo , enfatizó.

El presidente argentino afirmó que no está arrepentido de haber otorgado en 1990 el indulto a los ex jefes militares condenados por violaciones de los derechos humanos y al jefe del disuelto grupo terrorista Montoneros, Mario Firmenich.

No estoy arrepentido porque fue una medida tendente a conseguir la pacificación que hemos logrado, manifestó el jefe del Estado durante una rueda de prensa ofrecida en San Luis, en el centro del país, donde encabeza actos de su campaña electoral.

Menem alabó igualmente que el tema de los desaparecidos no esté siendo utilizado por los candidatos en la actual campaña proselitista para las presidenciales del 14 de mayo.

Documento militar Un grupo de unos 40 generales argentinos retirados anunció que dará a conocer entre mañana y el próximo lunes un documento con elementos que clarifiquen la reciente autocrítica efectuada por el general Martín Balza, en la represión política desatada por los gobiernos militares entre 1976 y 1983.

Uno de los jefes militares, que pidió no ser identificado, aseguró al diario argentino La Nación que el documento procurará aclarar cuestiones que han sido silenciadas desde siempre en la lucha antisubversiva.

Las cifras oficiales indican que en el último período de gobiernos militares en Argentina se produjeron unas 9.000 desapariciones, mientras que las organizaciones de derechos humanos afirman que las víctimas fueron 30.000.

Habla la ex guerrilla Buenos Aires (Efe) Varios ex jefes guerrilleros argentinos se sumaron a la autocrítica de los militares por hechos de violencia política cometidos en el país en la década de los años setenta, pero su arrepentimiento fue calificado como parcial y causó malestar en algunos sectores de la sociedad argentina.

Mario Firmenich, jefe del disuelto grupo Montoneros , admitió la noche del martes por televisión haber cometido errores , pero justificó el asesinato en 1970 del general y ex presidente argentino Pedro Aramburu diciendo que fue ordenado por el pueblo . Paralelamente insistió en que ellos no comenzaron la violencia ni desaparecieron, torturaron o arrojaron personas desde aviones al mar.

A su vez, otros cinco ex jefes montoneros en el interior del país publicaron una nota de arrepentimiento en la que expresaron su apoyo a la reconciliación nacional .

Hay una autocrítica de Firmenich, pero no hay un pleno arrepentimiento por lo que se hizo , dijo por radio el presidente Carlos Menem. El diario El Clarin dijo por su parte que Firmenich admitió errores pero justificó la violencia .