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SEPULTADAS POR EL CONCRETO LAS QUEBRADAS DE LA CIUDAD

En tres años más las quebradas de agua natural que nacen en la zona de ladera al sur de Cali, en la comuna 19, las cuales no solo alegran el paisaje sino que son fuente de vida, habrán pasado a la historia.

04 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Hoy en día la quebrada Puente Palma, una de las pocas que bajaba desde los Farallones con sus 12 metros cúbicos de agua por segundo, agoniza en medio de aguas residuales y aguas lluvias que están contaminadas con redes sanitarias de particulares que se han pegado a la tubería clandestinamente.

El primer atentado lo sufrió al ser canalizada y su afluente desviado al canal Nápoles. Este colector le robó ocho centímetros de agua y los cuatro que aún subsisten según los planos en los que se basa la ingeniera de Emcali, Lucero Acevedo serán entamborados a la altura de la carrera 66 con calle 2a. para que corran bajo tierra revueltas con las aguas lluvias.

De los 1.750 metros de quebrada que había entre la zona montañosa y la carrera 66, a la altura de la unidad residencial Puente del Palmar, 1.700 metros de cauce están totalmente secos y los 50 metros que aún se ven con agua son producto de un hilo de caparrosa que baja desde las minas de Anchicayá.

Igual suerte van a correr las quebradas El Indio, Jordán, Isabel y La Cascada, las cuales ya figuran en los planos de Emcali para ser canalizadas y entamboradas. Según el gerente de obras de esta institución, Hugo Salazar Jaramillo, esta modalidad es desafortunadamente la única forma de evitar las inundaciones de los barrios que están en la parte baja.

Y aunque manifestó no ser partidario de tapar con ladrillo, tierra y concreto las vertientes de agua natural o entamborarlas con tubos de 30 a 36 pulgadas por donde corren aguas lluvias, lo tienen que hacer debido a que la falta de conciencia de la gente obliga a salvarlas de esta manera, pues es la única opción que tienen estas aguas de evitar que sigan contaminadas con aguas negras o residuales, basuras y todo tipo de desechos.

Para el biólogo Javier Darío Gracia, del grupo ambientalista Tierra de Promisión , la modalidad de secar desde su nacimiento en la montaña las fuentes hídricas que llegan a la ciudad es una práctica de muchas personas, que solo acabando con los recursos naturales pueden obtener sus licencias de construcción.

Una vez secas las quebradas, destruida la vegetación y erosionadas las zonas de ladera, el terreno solo es apto para construir. Lo más grave dice es que en el pie de monte ya existen licencias para levantar edificios y condominios las cuales fueron aprobadas años atrás cuando la ciudad no tenía diseñado el Estatuto de Usos del Suelo ni existía el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (Dagma) y la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (Cvc).

Este fenómeno se dio ahora con la quebrada Puente Palma, pues el haberse secado desde arriba no le dejó otra opción a los residentes de Puente del Palmar sino la de aceptar que se canalicen los 50 metros que ya están convertidos en aguas estancadas y los olores son insoportables, situación que pudo ser comprobada por el interventor de Emcali, Juan Carlos Montoya y el ingeniero Eugenio Banguera, encargado de las obras de acueducto y alcantarillado que se adelantan en el sector.

La directora del Dagma, Margarita Londoño, ordenó una inspección al sector, pero en vista de que los planos y las licencias habían sido legalmente tramitadas y adquiridas, está analizando la posibilidad de solicitar un plan de mitigación a fin de que se pueda salvar lo que todavía es recuperable en materia de medio ambiente.