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MURIERON DE HAMBRE 9 NIÑOS QUE HUÍAN DE LA VIOLENCIA

Nueve niños que huían de la violencia junto con sus padres murieron de hambre, enfermedad y desolación. La denuncia es del sacerdote jesuita Jorge Uribe, quien cumple una misión apostólica en el Alto Sinú.

03 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

El sacerdote dijo que los niños perecieron en Batata y Palma de Vino, zonas de Valencia (Córdoba), donde hay un éxodo masivo de labriegos que huyen de la violencia paramilitar y de combates entre el Ejército y guerrilleros.

Hasta ayer, al caso urbano habían llegado en busca de refugio unas 500 personas procedentes de San Rafael, Guadua, Central, Santo Domingo, El Cocuelo Medio y Mieles, en busca de refugio. La región abandonada es la fuente agrícola más importante de Valencia, con siembras de maíz, arroz, plátano, ñame y yuca.

Informes de refugiados dan cuenta de que cinco labriegos habrían sido asesinadas en San Pedro de Urabá, y los cadáveres transportados en asnos hasta un lugar sin identificar.

El alcalde de Valencia, Marco Yánez, pidió la inmediata ayuda del gobierno departamental para atender las más urgentes necesidades de las familias desplazadas, sobre todo alimentos y medicinas para los niños. Muchas familias se quedaron en Valencia, mientras que otras siguieron para Tierralta y Montería.

La región de Valencia está bajo el control del Batallón Contraguerrilla Cacique Coyará, establecido aquí desde hace varias semanas. Tiene puestos de vigilancia en estratégicos lugares y sus comandantes invitaron a los campesinos a volver a sus parcelas, con la garantía de seguridad que ofrecen las Fuerzas Militares.

Por su parte, la defensora del Pueblo de Córdoba, María Andrade García, condenó los desplazamientos forzados a que son sometidos cientos de campesinos acosados por la violencia de grupos paramilitares y por los enfrentamientos entre la fuerza pública y la guerrilla.

Según el sacerdote Uribe, los niños que murieron huían de la violencia.

No tuvieron ni agua limpia para beber, y sus padres no tienen trabajo; solo saben sembrar la tierra que ya no poseen, y por eso sus hijos y los hijos de quienes los hospedaron enfermaron y murieron , dijo. Cinco niños muertos hicieron noticia en Bogotá en Ciudad Kennedy; nueve no fueron noticia nacional, porque viven en áreas ricas en posibilidades, pero plenas de miseria .

Agregó que Manuel, el padre de los niños, por llamarle con cualquier nombre, está quebrado por dentro, desorientado, porque ha presenciado tantas veces la muerte, el boleteo, el aviso, el hambre, la pérdida de la tierra, de la semilla, de la casa de sus abuelos y de sus hijos, que no sabe qué son derechos humanos, porqué se los quitaron todos y en su hamaca está sin tierra, sin semilla y sin bocado para las 17 personas a las cuales ayudaba y hospedaba en su sencilla casa...