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EL CERRO DE LAS TRES CRUCES SE EROSIONA

Si de forma desprevenida nos ubicáramos en la cara suroccidental del cerro de Las Tres Cruces, podríamos observar con facilidad que sobre la superficie del cerro hay unos derrumbes y afloramientos longitudinales de color rojizo, que prácticamente se inician en su parte baja y van ascendiendo hacia la parte media.

03 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Los desprendimientos son manifestaciones de movimiento de tierra producto de la inestabilidad del área, presionada por una parte por la carencia de cobertura vegetal, que hace incontrolables las aguas de escorrentía, y por otra por la presión que sobre el suelo se hace, derivado del sobrepastoreo, la quema, la vivienda, construcción de carreteras y explotación de canteras.

Este fenómeno de desestabilización de áreas de ladera, denominado erosión remontante, es sumamente grave. De no tener en el momento oportuno los correctivos del caso, puede ser el inicio ya manifiesto de problemas más trascendentales como carcavamiento generalizado, el cual será difícil controlar; y por ende terminará causando la inestabilidad general del área. Las consecuencias desde todo punto de vista serán funestas con características de desastre, sobre todo para las áreas localizadas en la parte inferior.

Las medidas de control deberán estar implementándose desde ya. Estas conllevan sobre todo un diagnóstico de la estabilidad y riesgo de la zona e identificación de las áreas más críticas, con el objeto de poder diseñar las obras adecuadas, que estarán orientadas hacia un control de las aguas de escorrentía, incremento de la cobertura vegetal a través de una protección adecuada a la regeneración natural, reestructuración del uso actual del suelo, protección contra las quemas, restricción del sobrepastoreo, eliminación de los aprovechamientos de piedra, además del diseño de algunas obras complementarias de infraestructura, que permitan detener el proceso de desestabilización ya iniciado.

Estos procesos de desestabilización de las zonas de ladera, causado por los factores antes enunciados, son los causantes de los graves daños causados por los inviernos en estas épocas de lluvias. Sin embargo, es necesario interpretar que no es prácticamente el invierno el causante del daño. El daño ha sido causa como consecuencia del mal uso que damos a la zona de ladera. Los estudios y demás fuentes de información aseguran que casi un 80 por ciento de los suelos del país están en grave riesgo de erosión. Por tal motivo, estos datos tienen características de alarma.

Por todo lo anterior, solo un plan ordenado y lógico de nuestras zonas de cordillera, que involucre la reforestación, la capacitación de los campesinos, el ordenamiento del uso del suelo, el control de las quemas y tantos aspectos más de orden social, nos permitirá el contar con unas zonas verdaderamente estables en nuestra geografía.