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LA MAMA GRANDE DE NUEVA YORK

Hace 34 años, sin más objetivos ni pretensiones que tener un lugar para que sus amigos pudieran hacer teatro, Ellen Stewart decidió abrir La Mama, en un pequeño sótano en Broadway, Nueva York.

03 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Aunque muchos ven este teatro como un abanderado de la vanguardia y la experimentación en pleno corazón del teatro musical, comercial y de grandes producciones, esta mujer de voz acogedora y corpulencia de matrona, sólo quería tener un espacio donde la música, el baile y el texto fueran igualmente importante.

Siempre creí que el teatro es la forma y el medio por el cual nos podemos comunicar entre nosotros. Si yo no entiendo su lengua eso no debe impedir que yo entienda cuales son sus sentimientos.

Estos se pueden mostrar a través del baile, del canto, de muchas otras cosas diferentes a la palabra. Si yo soy china, puedo ver la tristeza en tus ojos, puedo oírla y verla en tu cuerpo. No tengo que entender tu idioma.

Yo le digo a los muchachos que experimenten para buscar maneras de comunicarse con migo que soy china. No quiere decir que uno bote las palabras. Es usar el cuerpo y la expresión para que, aunque yo no lo entienda, pueda sentir algo en el estómago.

Y con estas ideas, Ellen se ha recorrido el mundo entero y a donde va deja la semilla de sus inquietudes. Por eso, desde América Latina hasta Asia pasando por Europa no falta quien la llame con un familiar mama . Incluso, ha sido condecorada y ha recibido honores como el premio Kurbas en Ucrania, está en el hall de la fama del Teatro de Broadway y recibir la orden de la Rosa de los Rayos Dorados por parte del gobierno japonés. Me han dicho que soy la única mujer, la única artista y, sin duda, la única negra que recibe este honor en 2.000 años.

Lazos familiares En Colombia también sembró una semilla y le puso el mismo nombre La Mama, y tiene varios hijos: Kepa Amuchastegui, Consuelo Luzardo, Gustavo Mejía... con quienes comenzó La Mama de Bogotá. Y actualmente a Alvaro Restrepo y Federico Restrepo.

Siempre he sentido un afecto muy grande por Bogotá y hay lazos muy grandes que me unen a ella. Bogotá ha ejercido una gran influencia en La Mama (de Nueva York) por cosas que ocurrieron acá. En 1964, por intermedio de Edgar Negret, Kepa Amuchastegui montó y presentó en la Universidad de Cali, una obra de Paul Foster (otro de los fundadores de La Mama de Nueva York), Que viva el puente. Esta obra ganó un premio y la invitaron a Alemania. Con obras de Negret se financió el transporte de los artistas.

Cuando iban camino a Alemania, se quedaron en Nueva York y se presentaron en La Mama. Fue la primera obra en español en un teatro profesional fuera de Broadway.

La Mama de Bogotá es la semilla que llevó el teatro experimental a Edimburgo.

Este fue el comienzo de La Mama en Europa. Y el hecho de ir a Europa abrió las puertas por las cuales todos van hoy a Europa. Esas puertas se abrieron por Bogotá.

Sin embargo, La Mama de Nueva York sigue siendo el norte de muchos artistas y grupos de teatro. Es el espacio con el que cuentan los latinoamericanos para llegar a Nueva York. Y ya no es un pequeño sótano en una oscura calle sino cuatro escenarios que abren a finales de septiembre y permanecen abiertos hasta junio comabiando de programa cada dos y tres semanas.

Nosotros ocupamos un espacio muy pequeño pero muy importante. Mucha pero mucha gente que comenzó en La mama ha ascendido y su éxito ha afectado a otros .