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LOS PELIGROS DE LA DOBLE CALZADA

Da gusto ver cómo se trabaja en la construcción de la doble calzada Buga-Tuluá-La Paila.

01 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Aunque se realizan obras en el tramo entre Buga y Tuluá, la velocidad con que ellas se van terminando, los detalles (pero que casi nunca se ven en otras obras públicas) y el sentido de totalización de cada uno de sus aspectos para dar sensación de eficiencia, le hacen ver a cualquier colombiano que pase por ella que el país si ha cambiado y que el sistema de concesión sirve y desde el Valle le estamos dando ejemplo a todo el territorio colombiano.

Aunque la obra tiene una demora de seis meses, fruto de la precipitud con que se licitó y de la indudable mediocridad o al menos ligereza inaudita del diseño que les presentaron a los licitantes (el que hubo necesidad de modificar hasta en mínimos aspectos), ya tiene listos los puentes de Buga (2), San Pedro, Todos Santos y los Chancos y seguramente que en menos de un mes tendrá terminados sus aproches y quizás para septiembre ya estemos contando con la doble vía en toda su plenitud.

Sin embargo, aunque aparentemente todos los detalles se están teniendo en cuenta (se están sembrando arbustos y palmas en los espacios intermedios) hay algo que resulta evidente y antes de que sea tarde valdría la pena para no ir a dejar un problema costoso a los concesionarios.

Resulta que la calzada oriental ha quedado en muchos sitios más alta que la occidental y en otros, donde han quedado a nivel ambas calzadas, la separación no ha permitido la siembra de árboles y han construido un pequeño canal en concreto que deja establecida una peligrosa comunicación.

Si no se le colocan vallas metálicas protectoras a todo lo largo de esos sitios, los vehículos que por allí circulen, y que viajarán seguramente a las más altas velocidades de carretera alguna del país, corren el peligro de que en la menor frenada o al menor esfuerzo de esquivar un choque, se pasen de una calzada a la otra o se caigan a la chamba artificial y en uno y otro caso se producirán accidentes terribles que comprometerán a más de dos vehículos.

Dado que la carretera tiene dueño, las demandas cubrirán, en esos casos, por deficiente construcción de la carretera, a los concesionarios, lo que sería una pendejada si, desde ahora, se llenan esos mínimos requisitos, que cuestan un dinero pero que de todas maneras resultan más baratos que los costos de una demanda millonaria.

La más significativa obra de nuestra comarca no debería ni siquiera que se le hiciera desde aquí estos reparos porque para ejemplo de trabajo serio, esa obra... pero nadie es perfecto en el mundo.