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LA CELEBRACIÓN, EN VEREMOS

A 250 metros de la llegada, estuvo a punto de ver fracasar el fruto de ocho días de trabajo, cuando se vio involucrado en una caída. Sin embargo, se reincorporó y cruzó la meta para coronarse campeón de la Vuelta a Chile.

01 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Pero tampoco pudo celebrar. Cuando se disponía a tomar el avión que lo regresaría a casa para compartir la victoria con sus familiares, Ricardo Mesa Saavedra, ciclista del equipo aficionado Pony Malta-Avianca, debió resignarse a pasar el resto del prolongado fin de semana en territorio austral, porque perdió su pasaporte.

El masajista de la escuadra, en medio del alboroto que se armó en la meta para celebrar la conquista, perdió el bolso donde tenía guardadas algunas pertenencias personales de los corredores, entre ellas el pasaporte del nuevo campeón. Ahora deberá esperar hasta el martes, cuando el consulado de su país reabra las oficinas, para gestionar el trámite.

No obstante esas contrariedades, la felicidad era la tónica predominante en la delegación colombiana. Ni siquiera la lluvia intermitente que cayó al final de los 1.112 kilómetros de recorrido empañó el festejo de Mesa, un corredor de 22 años, producto de la nueva generación de escarabajos . El colombiano, dirigido por Carlos Omar Guerrero, se proyectó como líder desde que se inició el giro ocho días y escribió otra página gloriosa del ciclismo de su país, que aquí ya había triunfado con Antonio Londoño (1977), Norberto Cáceres (1978), Alfonso Flórez (1979), Plinio Casas (1980), Julio Alberto Rubiano (1982), José Darío Hernández (1986) y Julio César Ortegón (1989), La facilidad de los escarabajos para ejercer su capacidad en la montaña, motivó a los organizadores chilenos a diseñar un nuevo trazado del giro, con el fin de hacerla más competitiva para el resto de los pedalistas. La prueba, cuya última versión se corrió en 1992 cuando el vencedor fue el ruso Yuri Surkov, reapareció este año con un solitario tramo de montaña: el ascenso a la planta eléctrica de Los Maitenes, que marcó la diferencia en favor del joven corredor de Boyacá.

Mesa conquistó su condición de puntero en la primera etapa, corrida entre Santiago-Rancagua-Los Maitenes sobre 118 kilómetros, y permaneció como líder hasta culminar las ocho etapas. Como auténtico escarabajo , Mesa mantuvo una notable y estudiada regularidad, que le permitió calcular cronómetro en mano cada una de sus posibilidades en la ruta para no dejarse arrebatar el puesto de vanguardia.

Alentado y protegido por sus compañeros Heberth Gutiérrez, Carlos Andrés Osorio, Félix Cárdenas, Christian Rojas y José Julián El Chivo Velásquez, desarrolló su exitosa carrera bajo la dirección del técnico Carlos Omar Guerrero. Con un pedaleo firme y constante, frente al viento y bajo y la lluvia, Mesa recorrió los valles longitudinales del centro de Chile en medio del compacto pelotón, mientras cada etapa iba inscribiendo a un nuevo ganador.

Su escolta fue el uruguayo Gustavo Figueredo, vicecampeón panamericano en Mar del Plata (Argentina), ganador de la carrera Rutas de América y de la reciente Vuelta de Uruguay. Figueredo amenazó seriamente las posibilidades de Mesa, cuando ganó la quinta etapa y obtuvo los 15 segundos de bonificación que se otorgan al ganador.

La última etapa, un circuito de 80 kilómetros por la Alameda Bernardo O Higgins, la principal arteria de Santiago, sorprendió a los dos corredores con una mínima diferencia, que el uruguayo no pudo sobrepasar. Sin embargo, el nuevo campeón tuvo un susto del que, por fortuna para él, pudo salir. Frente al palacio presidencial de La Moneda sufrió una sorpresiva rodada, la última anécdota de la carrera.