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BRINCO AL ABISMO

A lo largo de la historia, y también a lo ancho, algunos gobiernos han quemado libros y bibliotecas, otros han condenado a la hoguera a los sabios, algunos han encarcelado a pensadores y artistas, otros han amordazado la cultura y no faltan los que han atacado la educación.

02 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

En este último y suicida apartado se encuentra, sin proponérselo, el actual gobierno colombiano y de continuar así, pasará a la historia como el gobierno que persiguió a la educación y por lo tanto aniquiló el futuro, porque el futuro pertenece a los pueblos más preparados, educados y a los que no han ahorrado esfuerzos en la siembra para, a la hora de las cosechas, brindar con triunfos y progreso.

Lo más irónico de la realidad que comentamos es que el gobierno no lo hace con mala intención, lo que no lo exonera de una trágica responsabilidad frente al porvenir. De esta manera no estamos dando un salto social sino un brinco al abismo.

Si en algo se debe invertir es en la educación; para ella no debe haber ahorro de presupuestos y de energías. Escatimarle dineros y mimos es cortarle al pájaro, desde pequeño, las alas. Uno francamente no entiende cómo personas tan idóneas y de tan altas calidades como el presidente Samper y su equipo de gobierno, puedan pensar que la educación es inflacionaria.

Cómo pueden estar tan tremendamente equivocados? Su deseo legítimo y patriótico, que todos compartimos, de controlar la inflación y velar por el presente de los más pobres los lleva a caer en esta trampa.

Los gobiernos y los estadistas más inteligentes dan prioridad a la educación porque ella es garantía de un mañana próspero. La educación es una inversión, la mejor de las inversiones, nunca una inflación.

El ministro Marín Bernal tiene montada, pues, una especie de Gestapo para perseguir a los colegios que sobrepasaron el 18%. Y, metidos como estamos en la barahúnda de noticias, escándalos, certificaciones y carteles, no caemos en la cuenta de la detestable aberración que representa azuzar a los padres de familia contra los colegios y educadores, cuando lo digno y laudable es que los padres y la sociedad vivan agradecidos con quienes eligen el más bello de los oficios que ejercer pueda un ser humano: el de maestro. Por algo cuando Dios se hizo hombre, escogió ser maestro, habiendo tantas otras y tan valiosas profesiones. Y lo llamamos el Divino Maestro.

Todos los días prensa y noticieros de televisión informan sobre la avalancha de artículos, servicios, profesiones, que han sobrepasado, y con creces, el mentado 18%. pero para ellos no se ha montado desde las altas esferas del poder una organización que los persiga y estigmatice frente a la opinión pública. Por qué sólo se persigue a la educación? La respuesta en archiconocida: porque se presta a demagogia y a intereses electoreros. En medio de este mare mágnum de chismes y escándalos en que se ha visto envuelto el país en las últimas semanas reconforta ver periódicos y publicaciones serios que no han caído en la demagogia anti-educativa y que con entereza y apego a la verdad hacen saber a la opinión pública que la educación buena vale y cuesta y se debe invertir en ella para ganar el progreso en el futuro.