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SE AVIVA AMENAZA DE PARO DE MAESTROS

Un nuevo encuentro sostuvieron ayer el Gobierno y la Federación Nacional de Educadores (Fecode) en busca de un acuerdo sobre los incrementos salariales para los maestros oficiales. Al cierre de esta edición las negociaciones continuaban y no se había emitido ninguna declaración oficial sobre sus alcances.

02 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Sin embargo, fuentes de Fecode dijeron a EL TIEMPO que no se estaban produciendo avances significativos, pues el Gobierno mantiene su propuesta de incentivos y eso no lo podemos aceptar .

El presidente del sindicato de maestros declaró unas horas antes de la reunión que la Comisión Negociadora asistía al encuentro con la esperanza de que el Gobierno incrementara el monto destinado para aumentos salariales. No queremos ir a paro nacional, pero si eso no sucede no tenemos otra salida , dijo a este diario Boris Montes de Oca.

La Junta Directiva de Fecode está facultada para definir la hora cero del cese de actividades desde el pasado 22 de abril, cuando fracasó la primera reunión con el Ministro de Educación, luego de que el Gobierno presentara su plan de estímulos y bonificaciones.

La propuesta del gobierno está encaminada a mejorar preferencialmente los ingresos de los maestros que trabajen más de seis horas diarias y que se desempeñen en zonas marginadas, rurales o urbanas.

Las directivas de Fecode rechazaron rotundamente la propuesta. La calificaron de tramposa y discriminatoria e insistieron en un aumento general entre el 15 y el 125 por ciento para el magisterio.

En un nuevo encuentro, sostenido el jueves de la semana pasada, el Gobierno incrementó la partida de 300 mil millones a 800 mil millones de pesos, distribuidos así: 30 por ciento para incrementos salariales generales, 20 por ciento para primas y 50 por ciento para los anunciados incentivos.

Esta propuesta fue rechazada también por los educadores, quienes consideran ridículo un incremento del 16 por ciento en promedio en los próximos tres años.

Fue el mismo tema salarial, unido a la petición de que se revisaran algunas normas expedidas unilateralmente por el ministerio, lo que llevó a los educadores oficiales a realizar el reciente paro de febrero.