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NUESTROS RECOMENDADOS DE LA FERIA DEL LIBRO

A veces no logro ponerme de acuerdo con mis hijos en cuestión de libros. Los llevo a la librería y trato de aconsejarles algo que a mí también me interese. Pero a veces me sale todo al revés.

02 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Han llegado a encapricharse con libros carísimos y malísimos y me han hecho pasar más de una vergenza: una malvada madre tratando de arrancarle a su pequeño el libro que escogió, en medio de una pataleta, es un espectáculo muy poco profesional. Tal vez por eso termino comprando lo que ellos escogen. Supongo que eso es parte del oficio de mamá y, además, tiene que ver con el sagrado derecho del lector a elegir sus lecturas.

Como yo defiendo ese derecho en la teoría, me toca padecerlo en la práctica. Al fin y al cabo, creo que sólo así se puede formar el propio criterio.

De todas maneras, hay muchos libros hemos disfrutado por unanimidad .

En la edad de mis hijos - tienen tres y seis años- los cuentos de hadas y de monstruos tienen mucho éxito. Tengo Miedo, de Ivar Da Coll, es uno de nuestros favoritos. Nunca ha pasado de moda. Es más: como lo hemos leído tantas veces, nos lo sabemos de memoria y eso ayuda mucho. Si por alguna razón yo no puedo leerlo, ellos lo leen solos: van viendo los dibujos y lo dicen todo al pie de la letra.

Lo mismo pasa con Me gustan los libros y Cosas que me gustan, de Anthony Browne. Son ellos los encargados de leer, en voz alta, mientras yo descanso, con los ojos cerrados. Ojalá aprendan a leer pronto, para que sean ellos los que me cuenten historias a la hora de dormir. Me parecería una justa compensación...

Creo que el cuento de Hansel y Gretel los debe haber marcado. De hecho, mi hija nos amenazó un día con abandonarnos a todos en el bosque , cuando le pareció que nos habíamos portado muy mal.

Mi hijo, por su parte, necesita usar talismán para defenderse de la malvada bruja. El cuento está guardado cuidadosamente en la casa de los abuelos y es un ejemplar que perteneció a nosotros cuando niños. Parece que ese es un gusto que se ha ido transmitiendo de generación en generación.

Hay también historias de la vida real que los cuentos nos han ayudado a sobrellevar. Por ejemplo, los celos que produce la llegada de un hermanito. En ese tema, Isabel y yo tenemos una inmensa deuda con la literatura infantil y particularmente con Dimiter Inkiow, el autor de Hurra, Susanita ya tiene dientes y De cómo decidí convertirme en hermano mayor.

Los leímos por capítulos, noche tras noche, y los dejamos en suspenso, como las viejas novelas por entregas. Con esos dos textos, Isabel aprendió a usar los separadores, a esconder su libro debajo de la almohada (para que su hermano Emilio no lo encontrara...), a tener a su mamá un tiempo solo para ella y a entender un poco mejor lo que le estaba pasando.

Yo aprendí que los niños pequeños también pueden leer novelas, aunque las editoriales las recomienden para lectores mayores de seis años. Y a conversar con mi hija cosas que no se me habían ocurrido.

El repertorio de los celos tiene también una historia que siempre me conmueve: Rosita se va de casa. No puedo evitar que la voz se me quiebre cuando Rosita mira su casa desde lejos y piensa en su papá y en su hermanito que sí la quieren. Entonces, sólo por ellos, decide regresar.

Me parece injusto que las mamás tengamos que ser tantas veces las malas del paseo , pero creo que es un hecho inevitable. Por eso me encanta también Mi madre es rara. Es un libro que retrata muy bien a nuestro gremio, pues todas hemos tenido cuernos en la cabeza, uñas afiladas, dientes puntiagudos y hemos gruñido como la protagonista. Lo he recomendado a tantas mamás y a tantos niños, que temo que queden ya pocos ejemplares en el mercado.

No puedo dejar de mencionar uno de los libros preferidos por Emilio. Se trata de Sapo enamorado de Max Velthuijs. Quién lo creyera! Un niño como él, que odia los besos, se fascina con la historia de amor entre un sapo verde y una pata blanca. Queda tan absorto en cada detalle, que yo aprovecho para abrazarlo un poquito, disimuladamente.

Otro éxito reciente es Qué ruido es ése, Isabel, de David Mc Kee. Nos encanta, no solo por el nombre, sino porque todas las situaciones podrían haberle sucedido a la Isabel de nuestra casa. Siempre que lo leemos, nos reímos a carcajadas.

Cuando los niños me dan permiso de escoger el libro, casi siempre termino eligiendo uno de Arnold Lobel. Me encantan sus Historias de ratones y El búho en su casa. El y Maurice Sendak son mis autores favoritos, a la hora del cuento.

* Directora de Espantapájaros Taller .