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TASAS DE INTERÉS HUNDIERON LA ECONOMÍA VALLECAUCANA

Desde mañana los costos de las operaciones de los establecimientos financieros bajarán. El Banco de la República decidió reducir los encajes para los depósitos en cuentas corrientes; medida que busca abaratar las tasas de interés. Los gremios de la producción habían advertido que si el costo del dinero no caía, la economía colombiana terminaría por explotar.

01 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Las altas tasas de interés unida a la escasez de crédito llevó en Cali a la suspensión de 10 proyectos habitacionales que ofrecían 350 soluciones; las exportaciones de calzado a la zona del Caribe quedaron paralizadas; cinco establecimientos dedicados a la fabricación de piezas para vehículos perdieron sus mercados y una pequeña empresa que elaboraba palos de escoba para exportación cerró sus puertas.

Fernando Triana, presidente de la Federación Propulsora de Industrias Colombianas (Fepicol), dice que el siete por ciento de las 150 empresas afiliadas al gremio no pudo asumir el elevado costo del dinero.

Una empresa que fabricaba palos de escoba con destino al mercado venezolano, se vio obligada a cerrar y a despedir a sus 50 empleados; cada semana se despachaban dos tractomulas, pero hizo falta crédito barato para sostener el negocio. Triana cuenta también que entre sus afiliados una constructora de maquinaria tecnificada perdió los mercados que había conquistado en Venezuela y Ecuador; en estos momentos tratan de conseguir clientes nacionales.

Cinco empresas productoras de autopartes quebraron; las dificultades para conseguir capital unido al problema del contrabando provocaron la caída de las ventas. Pero el problema no es exclusividad de un solo sector, hasta las unidades productivas dedicadas a elaborar ganchos y degajadores están arruinadas.

Para los pequeños y medianos empresarios lo más grave es que los mismos créditos provenientes del Instituto de Fomento de Industrial (IFI), que se supone son para aliviar al sector, alcanzaron el 40 por ciento. Siempre hay que prestar para crecer o para sostenerse y si las tasas no bajan, la solución es atomizarse; hay que reducir el tamaño de las empresas para bajar costos , señala Triana.

La idea de Fepicol comenzó a aplicarse en el sector del calzado. Rosa Jaluf, miembro de la Unión de Industriales Vallecaucanos del Calzado (Univac) señaló que grandes fábricas han empezado a desmontarse para dar lugar a pequeños talleres. Las altas tasas de interés solo generan despidos y puede desembocar en concordatos. La Junta del Banco de la República tiene que darse cuenta. Sanear la imagen del país cuesta plata y los bancos en momento de crisis no pueden ser los únicos que no se afecten .

Pero no solo la escasez de crédito y las tasas de interés inquietan al gremio, la eliminación del certificado de reembolso tributario (Cert), para la zona del Caribe, terminó con las exportaciones de calzado; la situación generó el despido del 25 por ciento de los trabajadores vinculados al sector.

La Central Unitaria de Trabajadores (Cut) teme que la actual coyuntura económica reviva los acontecimientos de la gran crisis que experimentó el país en 1975, época en que afloraron los cierres y los concordatos.

En Textiles El Cedro, a finales de marzo, se declaró el Concordato; son 350 trabajadores los que ahora quedan a la deriva. En Curtiembres Titán, empresa que cuenta con 600 empleados, están buscando el concordato y en Vajillas Diamante con 300 trabajadores, se teme que lleguen a declararlo. Hace dos años la regional del Ministerio de Trabajo recibía entre 40 y 50 reclamos diarios por despidos, hoy las quejas pasan de 100 diarias indicó Nelson Amaya, presidente regional de la Cut.

Crisis extendida A los agricultores vallecaucanos les preocupa que el éxito de los planes que el Ministerio de Agricultura se ha trazado para reactivar el campo dependan de las variables macroeconómicas; el agro está en manos de las tasas de interés y la inseguridad, dice César Augusto Londoño, presidente de la Sociedad de Agricultores y ganaderos del Valle (Sag).

La demanda de crédito ha caído, lo que demuestra que el sector agropecuario no arranca; hay plata, pero nadie se atreve a tomarla porque el negocio no es rentable. El incentivo a la capitalización rural no es más que un eufemismo; los sistemas de cofinanciación para créditos municipales grandes no se han concretado, por la misma falta de rentabilidad señala Londoño quien agrega que prefieren una inflación alta pero con paz.

Desde hace tiempo venimos identificando a las altas tasas de interés y la escasez de capital de trabajo como uno de los componentes más graves de la crisis colombiana; no es cierto que esos dos factores frenen la inflación, por el contrario, introducen a los costos nacionales un recargo que va en contra del propósito de frenar la inflación que desestimula a los empresarios y que acentúa la crisis social , dice Farouk Kattan, presidente de la junta directiva de la Asociación Colombiana Popular de Industriales (Acopi).

Para el dirigente gremial está claro que si los intereses bajan en Colombia, una gran cantidad de capital se irá del país. Lo único que los detiene son los altos interese y si ese capital se va. vamos a ver que Colombia está en la misma posición que México; descubriremos que la estabilidad económica colombiana es una mentira manifiesta Kattan.

Los constructores habían pedido desde Cali reducir el encaje bancario para permitir la circulación de dinero, como alternativa a la crisis; desde mañana por cada 100 pesos que capten los bancos en cuentas corrientes solo congelarán 25 pesos.