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UN BARRIO A PUNTO DE DERRUMBARSE

Desde hace varios años las autoridades de Bucaramanga saben que en el Barrio El Mirador de esa ciudad, puede presentarse una tragedia de grandes proporciones. Existe un riesgo inminente para unas mil personas.

02 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Doscientas viviendas ubicadas en las laderas de la meseta de Bucaramanga, están en peligro de ser arrasadas por la erosión y el invierno que en este momento afecta al nororiente del país.

Pese a que la amenaza es inminente, ni la Administración Municipal ni la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (Cdmb), han adoptado las medidas para la reubicación de las familias en zonas seguras de la capital santandereana.

El secretario de gobierno en esta ciudad, Daniel Villamizar Basto, aseguró que no cuenta con recursos para solucionar de manera inmediata el problema generado por estos asentamientos ilegales, donde la población infantil es significativa. Sin embargo, el año pasado, fueron trasladadas a otros sectores de esta capital, 20 familias que perdieron sus casas por derrumbes.

Por su parte la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (Cdmb), cuenta con recursos por 1.818 millones de pesos para trabajos de prevención y obras de infraestructura, pero no pueden ser invertidos en la reubicación de las 200 familias.

Además del barrio El Mirador, existen otros que corren igual peligro de ser arrasados por un alud de tierra. Se trata del Camilo Torres, Esperanzas, Las Granjitas, Lizcano, Mesetas del Santuario, Villa Elena, Quinta Estrella Baja y Villa Rosa.

Según las autoridades también hay riesgos, aunque en menor escala en los barrios 20 de julio, Cordoncillo, El Pablón-Rosal, Granjas de Palonegro, Guayacanes, Juan XXIII, La Gloria, Las Casitas, Limoncito, Los Laureles, Manzana 10 Oriente, Murallas, Pantano I y II, Quinta Estrella Baja, San Gerardo, San Rafael Bajo, Tres Estrellas, Miraflores Bajo, Villa Rosa y Zarabanda.

Los habitantes del barrio El Mirador, afirmaron que en varios oportunidades se han dirigido a las esferas gubernamentales para que se les otorgue la reubicación de sus viviendas, sin que hayan sido atendidas sus súplicas.

En el Mirador, los servicios públicos son deficientes. Disponen de energía eléctrica, pero el agua la toman de sus propias albercas desde donde llevan la distribución domiciliaria. No disponen de servicio de gas ni redes telefónicas.

En este barrio, es alto el índice de enfermedades gastrointestinales en los niños, pues también carecen de alcantarillado.

Sus moradores han solicitado la intervención del Inurbe y el Comité Local de Emergencias en la búsqueda de soluciones efectivas a sus problemas.

Los rastros del peligro y riesgo permanente en que se encuentran los habitantes de El Mirador, son evidentes. Sobre sus vías sin pavimentar se observan profundas grietas que incluso ya comienzan a afectar algunas viviendas. Otras más han cedido del todo a la inestabilidad del terreno.

Según expertos geólogos de la Universidad Industrial de Santander, aquí podría presentarse una tragedia de incalculables proporciones, similar o comparable con la ocurrida hace algunos años en Villatina en Medellín.