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DETENIDO FALSO ESPIRITISTA AYER EN BOGOTÁ

En un comienzo, el supuesto espíritu me aconsejaba, en otra sesión me tocaba y en otra abusaba de mí . Este fue el relato de una de las 15 jóvenes violadas por un supuesto espiritista y que llevó ayer a la Policía a su captura en Bogotá.

01 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

El hermano Mauricio, o mejor, Mauricio Fernando Arizmendi, es un estudiante de ingeniería de sistemas, de 23 años, que en forma paralela dirigía un grupo espiritista en la calle 80 No 68-27, del barrio Bonanza.

Cuando no ocupaba su mente en logaritmos y computadores, la utilizaba para invocar los espíritus de San Francisco de Asís, María Lionza, Juana de Arco, Martín de Porres, José Gregorio Hernández , Felipe, Cipriano, Juan Macías, Junípero, y hasta los espíritus de un capitán y de un supuesto tío de una de las víctimas.

El hermano Mauricio también compró televisor con las cuotas de 20 mil pesos, que debían aportar sus apóstoles, de acuerdo con el voto de la santa obediencia. Además, debían aportar una cuota de 3.500 pesos mensuales.

En El Sagrado Recinto, así llamaba la pieza que servía de templo, Mauricio comenzaba la Consejería. Es decir, atender en forma secreta los problemas personales de cada una de las jóvenes. Cada una de nosotras pensaba que la situación era solo con uno , dijo una de las muchacha afectadas, de tan solo 15 años .

Después de escuchar los conflictos de su seguidora, el hermano Mauricio comenzaba la sesión de espiritismo. De un momento a otro, el espíritu invocado usaba el cuerpo de Mauricio para hacer contacto con la joven emproblemada, y así comenzaba la solución, que terminaba en violación.

Yo le contaba problemas de inseguridad, falta de afecto, en fin problemas normales de nuestra de edad , expresó otra joven.

Cada espíritu se caracterizaba por hablar en su idioma y por practicar la bondad que los caracterizaron a través de la historia: unos hablaban como en italiano, otros en inglés, francés, sánscrito y hasta mexicano , comentó otra de las jóvenes violada por el hermano Mauricio.

Este ritual lo repitió en los últimos dos años con más de 15 muchachas, casi todas vírgenes, de las cuales cuatro resultaron infectadas con enfermedades venéreas.

Pero ayer se acabaron las sesiones y las travesías de los santos en el mundo terrenal, cuando la Policía capturó al hermano Mauricio, quien se disponía a violar a otra joven.

Las cuatro jóvenes ultrajadas que lo denunciaron, ya no creen ni en el hermano Mauricio, ni en el cuento de que si llegaban a contar lo sucedido, su novio, su papá, su mamá u otro familiar morirían a causa del enfurecimiento de cualquiera de los espíritus que decidiera tomar represalias.