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MENOR MURIÓ AL EVITAR SEGUNDO SECUESTRO

La libertad no le duró sino unos meses a Américo Fernando Arango Isaza, un estudiante de quince años, quien quiso evitar su secuestro y fue asesinado en las afueras de Rionegro (Antioquia). El año pasado el menor había sido víctima de ese delito. Los hechos ocurrieron este fin de semana cuando el menor se encontraba en horas de la noche en inmediaciones de una finca, a donde se había trasladado desde el viernes junto con su familia. Los ocupantes de una camioneta Toyota negra aprovecharon la oscuridad para salir a su paso e intentaron introducirlo al carro. El estudiante logró correr pero sufrió dos heridas de bala. Su propio padre, Luis Fernando Arango, propietario de la Funeraria San Vicente de Medellín, y otros allegados lo trasladaron a una clínica privada, donde murió. En septiembre de 1994 el menor Arango Isaza fue secuestrado cuando era trasladado de un colegio a su casa en el barrio Los Conquistadores, al occidente de Medellín. Su liberación se produjo a fines del a

01 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Hace menos de seis meses, Américo Fernando Arango Isaza, de 15 años, había vivido la amarga experiencia de ser secuestrado. El menor intentó evitar ser víctima nuevamente de ese delito y fue asesinado a bala en las afueras de Rionegro, oriente de Antioquia.

El crimen conmovió a ese municipio y distintos estamentos de Medellín, donde residía la familia del menor.

Los hechos se originaron en horas de la noche en una finca a unos minutos de la cabecera urbana de Rionegro, municipio que se localiza a menos de una hora de Medellín y hace parte del área metropolitana.

El muchacho había viajado a ese lugar, en compañía de su familia, para pasar este puente festivo. En la zona se localizan numerosos predios de veraneo.

El menor Arango Isaza, estudiante de bachillerato, salió a dar una vuelta por las inmediaciones de la finca. No se dio información sobre si estaba acompañado en ese momento.

En el recorrido fue interceptado por los ocupantes de una camioneta Toyota, de color negro, que trataron de cogerlo a la fuerza e introducirlo en ese vehículo.

Entonces, según la versión preliminar, el menor forcejeó y logró empezar a correr. Sin embargo, los antisociales le dispararon por la espalda y al verlo herido decidieron emprender la fuga.

Minutos después el propio padre de Américo Fernando y otros allegados lo trasladaron hacia un centro asistencial privado de Medellín, donde dejó de existir.

Segundo caso El informe de las autoridades señala que recibió un impacto de bala en la cabeza y otro en la espalda que, en su trayectoria, alcanzó a herir su corazón. Las exequias se cumplieron en Jardines Montesacro.

El 15 de septiembre del año pasado hombres armados el estudiante Arango Isaza se movilizaba en un vehículo entre el Colegio San José, donde cursaba sus estudios, y su casa en el barrio Los Conquistadores, al occidente de la ciudad.

Después de permanecer cerca de cuatro meses en poder de sus captores regresó a su residencia. Los organismos de seguridad de Medellín no precisaron si en esa ocasión se pagó dinero por su liberación.

Hasta anoche no se tenía información sobre las identidades de los autores del frustrado secuestro y el crimen. Igualmente, tampoco se disponía de información sobre el vehículo usado en la acción delictiva.

Es el segundo menor asesinado por secuestradores en los últimos dos años. El 25 de agosto de 1993 el niño Efrén Pérez Loaiza, de 13 años, murió cuando la Policía intentaba rescatarlo de manos de sus secuestrador.

El caso ocurrió en la finca El Recreo, en la vereda El Martillal de Yarumal (Antioquia), donde los secuestradores se enfrentaron a una patrulla de la Policía.

En la acción también murieron Horacio Ochoa Alzate, de 21 años, y otro hombre de 23 anos, cuya identidad no fue establecida por las autoridades. Los dos hombres estaban encargados de custodiar al menor.

La comisión de rescate llegó hasta la finca El Recreo debido a las denuncias de algunos vecinos que notaron movimientos sospechosos.

El reporte de la Policía señaló que los secuestradores al notar la presencia de los uniformados, dieron muerte al menor e iniciaron el tiroteo que se prolongó varios minutos.

En el lugar se encontraron dos changones y un revólver calibre 32 corto. El niño había sido secuestrado diez días antes cuando se encontraba solo en su casa de Yarumal.

Violencia contra niños El secuestro no respeta la edad. En la lista de sesenta y tres menores tomados cautivos en los últimos cinco años, figuran hasta bebés de escasos días de nacidos.

Sumado a los delitos contra la integridad personal, esta forma de violencia se ha incrementado. En los últimos dos años se han reportado por lo menos 30 de los secuestros.

En Medellín, Cali y Bogotá se han registrado la mayoría de hechos.

No han faltado los casos en que uno de los padres aparezca implicado en acciones delictivas contra sus propios hijos. En algunas ocasiones dentro de conflictos familiares, pero en otras para requerir dinero al otro padre de la víctima.

Las autoridades consideran que hay un subregistro porque no todos los secuestros son denunciados oficialmente. La delincuencia común aparece comprometida en casi todos los delitos de este tipo.

Sin embargo, la Policía asegura que quienes practican el secuestro de niños han sido golpeados en muchas ocasiones. En cinco años fueron rescatados 24 menores y retenidos más de 50 sindicados.

El rapto de menores para ser involucradas a prostitución es otro fenómeno que inquieta, especialmente, en Bucaramanga y Cúcuta, donde se han detectado varios establecimientos públicos relacionados con ese negocio clandestino.

Informes oficiales señalan que en este momento tres niños permanecen en poder de secuestradores en distintos sitios del país.