Archivo

DESDE BRIGADA DESPACHARON UNIFORMES PARA LA GUERRILLA

Desde el Batallón de Servicios de la Segunda Brigada del Ejército, con sede en Barranquilla, un suboficial despachó armas, uniformes, botas, poncho y equipo de intendencia con destino a la guerrilla. Sin embargo, la Policía del Atlántico logró desbaratar la acción. Los detenidos fueron identificados como el sargento viceprimero Alvaro Cadavid Alvarez, almacenista del Batallón; el cabo primero Gilam Paredes Alvarez, conductor del camión; el sargento segundo (r) Julio César Ruge Morales, contacto y jefe de la operación; José Rosemberg Gutiérrez, de 48 años, de Bogotá; Alejandro Enrique Covaleda Rincón, 48, de Bogotá; y Julieta Isabel Pérez, 19, de Caucasia (Antioquia).

01 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

El operativo se inició hace ocho días en una intensa labor emprendida por el Grupo de Inteligencia de la Seccional de Policía Judicial e Investigaciones (Sijin) del Atlántico, que logró infiltrar a uno de sus hombres como presunto guerrillero interesado en uniformes militares, y quien concretó la hora de entrega, pasadas las seis de la tarde.

Ayer a las cinco de la tarde se montó guardia a las afueras de la Segunda Brigada y a dos cuadras de ésta fue interceptado el camión con la carga. En esta acción fueron capturados el almacenista, el conductor y el sargento retirado.

Mientras, en la calle 90 con carrera 23, fueron retenidos a las ocho de la noche los tres civiles en una venta de perros calientes, donde era esperado el automotor para hacer la negociación.

El material incautado, que se encontraba empacado en cajas de cartón, constaba de 320 uniformes camuflados, 66 pares de botas, 20 hamacas, 150 arnés, 240 camisetas y 200 ponchos térmicos americanos.

El coronel Lino Pinzón, comandante de la Policía del Atlántico, dijo que todo este cargamento tiene un costo de 100 millones de pesos y era negociado por 45 millones.

Por su parte, el general Alfonso Arteaga Arteaga, indicó que el almacenista aprovechó que estaba de turno para despachar el material haciendo creer que iba con destino al Batallón La Popa, con sede en Valledupar, cuando no existía ningún documento ni orden de solicitud que lo respaladara.

Este es el primer viaje que estaban realizando ellos por el intermedio del contacto. Nosotros estamos investigando al interior de la institución para ver si están involucrados otros uniformados, pero hasta ahora sabemos de los vínculos de dos , sostuvo.

Las autoridades investigan ahora a qué agrupación guerrillera concretamente iba dirigido este cargamento.