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ULTIMÁTUM AL SECTOR FÉRREO

La economía colombiana tuvo que asumir sobrecostos por 67.500 millones de pesos durante 1994 para suplir la ineficiencia del ferrocarril como medio de transporte de carga.

01 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Tras admitir la dramática situación en que quedó el sistema férreo a pesar de los compromisos adquiridos en el gobierno pasado, el Conpes aprobó un agresivo plan que contempla darle una gran participación al sector privado y reestructurar las dos principales empresas que soportan el andamiaje del sector: la estatal Ferrovías y la compañía mixta Sociedad de Transporte Ferroviario (STF).

También le dio vía libre al programa de concesiones, mediante el cual los particulares podrán rehabilitar y mantener 1.880 kilómetros con una inversión superior de 545.000 millones de pesos.

Adoptan plan de choque para el sector ferroviario Si el sistema ferroviario hubiera estado encarrilado, el año pasado debieron haberse movilizado por tren 8,4 millones de toneladas en mercancías de todo tipo.

Sin embargo, tan sólo se transportaron 672.000 toneladas, es decir el 8 por ciento del potencial de carga del sistema férreo del país.

Más aún, la situación del sistema férreo es tan dramática que a pesar de que la apertura le dio un empuje a toda la economía y dinamizó el flujo de mercancías por todos los medios de transporte, el ferrocarril fue el único que perdió peso en los últimos cuatro años.

En 1990, cuando se estaba preparando la liquidación de los Ferrocarriles Nacionales y antes de la que sería la primera reestructuración del sector, el volumen de carga transportado fue de 836.000 toneladas.

Ese nivel cayó el año pasado a 812.000 toneladas, lo que implica una reducción del 3 por ciento en ese cuatrienio.

Ese bajón demostró que los empresarios perdieron credibilidad en el tren como alternativa de transporte para largas distancias, y prefirieron incluso pagar fletes más altos en el transporte por carretera, pero tenían la garantía de que su carga llegaba al destino.

Punto de partida Para recuperar esa fe en el sistema, el Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes) acaba de aprobar un agresivo plan que contempla darle una alta participación al sector privado, y reestructurar las dos principales empresas que soportan el andamiaje del sector: la estatal Ferrovías y la compañía mixta Sociedad de Transporte Ferroviario (STF).

En primer término, se le dio vía libre al programa de concesiones mediante el cual los particulares podrán rehabilitar y mantener 1.880 kilómetros con una inversión superior a 545.000 millones de pesos.

Según el Conpes, teniendo en cuenta los costos de inversión y la baja movilización inicial de carga, se hace necesario el aporte de recursos públicos para alcanzar la viabilidad financiera de las concesiones. Por lo tanto, alrededor del 53 por ciento del valor de la inversión será aportado por el sector público y el 47 por ciento restante por el privado.

Tal como lo había revelado EL TIEMPO hace unas semanas, las concesiones se harán en los tramos Puerto Salgar-Santa Marta, Buenaventura-Medellín, Medellín-Grecia y Bogotá-Belencito.

Sin embargo, según el presidente de Ferrovías, Jaime Ramos, dependiendo de los resultados que adelante, la empresa estatal podrá promover la participación financiera de las regiones para construir y mejorar líneas que considere convenientes.

Entre ellos se encuentran los tramos de Neiva-La Dorada, Bogotá-Puerto Salgar, Espinal-Ibagué, Bucaramanga-Puerto Wilches, La Caro-Lenguazaque y Zarzal-Armenia.

La modernización de las vías férreas permitirá que la capacidad de la red se incremente para movilizar cargas superiores a los 8,4 millones de toneladas al año en los primeros años de operación.

La implantación de este plan de acción se realizará en dos etapas. En la primera se hará un programa de mantenimiento y solución de puntos críticos a lo largo de toda la red. Para ello Ferrovías cuenta este año con 29.000 millones de pesos.

Lo que se busca, en primera instancia, es mantener el tránsito de operadores en los tramos activos de la red, reducir el nivel de descarrilamientos e interrupciones en la operación y aumentar las velocidades comerciales a 18 kilómetros por hora.

Simultáneamente, se implantará un programa de rehabilitación y mantenimiento a través del sistema de concesiones mixtas.

En 1998, cuando finalice esta etapa, la velocidad deberá alcanzar los 36 kilómetros por hora y el índice de descarrilamientos será inferior al uno por ciento. Actualmente, el promedio de velocidad no supera los 16 kilómetros por hora.

El tren, un complemento Pero la nueva política en este sector, no involucra sólo al sistema ferroviario.

Con el fin de garantizar la interacción del ferrocarril con el resto de las modalidades de transporte, la rehabilitación de la red se va a complementar con la habilitación de terminales interiores y centros de transferencia de carga.

Para ello, Ferrovías deberá impulsar el establecimiento de terminales y centros de transferencia, utilizando las instalaciones de estaciones, apartaderos, terrenos y equipos existentes en los principales puntos de la red.

Todos estos bienes puede entregarlos en concesión a los particulares una vez comience la operación fuerte, es decir hacia 1998, a cambio de que estos le paguen una tarifa por su utilización.

En principio, Ferrovías considera que los inversionistas deben aprovechar los estudios que sugieren la construcción de estos terminales de carga en los municipios de La Dorada, Puerto Berrío, Capulco, La Tebaida y Buga.

Reestructurar Otro aspecto importante dentro del Plan de choque es el cambio sugerido en materia institucional.

El Conpes ordena al Ministerio de Transporte y a Planeación Nacional evaluar las estrategias comerciales, financieras y operativas de la STF.

Una vez hecha la evaluación se deberá diseñar un plan de acción, que debe ser presentado antes de octubre al Conpes, para detener el deterioro financiero de la STF y adaptar su estructura en los campos financiero, operativo, comerciales y administrativos.

Se busca también alcanzar en el mediano plazo un rendimiento de capital aceptable para los socios y determinar la participación accionaria futura de la Nación en la empresa.

Actualmente, la Nación tiene el 49 por ciento de la propiedad de la STF.

Esta, que es la principal empresa operadora del sector llegó a una situación financiera crítica a pesar de que sólo tiene tres años de existencia.

El año pasado, por ejemplo, la empresa registró pérdidas por 6.228 millones de pesos. Sin embargo, su efecto sobre el patrimonio fue contrarrestado por la capitalización de 3.000 millones de pesos y el superávit por valorización de la empresa de 8.648 millones.

Finalmente, en materia tarifaria, el Conpes dice que en los primeros tres años del Plan el Estado debe garantizar a los particulares la implantación de tarifas lo suficientemente bajas para permitir la recuperación financiera de los operadores .

Para garantizar la estabilidad tarifaria y la utilización eficiente de la capacidad instalada de la red, Ferrovías debe suscribir acuerdos de largo plazo con los operadores antes del 31 de octubre.