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DIBUJO QUE SE ASOMA A LA PANTALLA

Desde los años 80 comencé a interesarme en las posibilidades que veía en el lenguaje del computador. En aquel momento aún no se habían diseñado programas tan eficaces y versátiles como los son los actuales y los artistas no se habían interesado realmente por ese medio. Así, que, prácticamente sin tener precedente, me sumergí en la investigación, que por cierto hice de forma autodidacta.

02 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Ha lo largo de mi carrera he llenado muchos cuadernos de bocetos y siempre consideré la idea de poder mostrar esos dibujos. El computador me dio justamente esa posibilidad. Quien se sienta frente al teclado de los computadores instalados en mis muestras, se sienta frente a una suerte de cuaderno de bocetos.

Me encanta la idea de que una persona pueda ir a la exposición, ver mis trabajos, seleccionar uno y a partir de ello, poder imprimir los dibujos y llevárselos a casa.

La que escribe Son muchas las posibilidades que el monitor y el teclado de un computador pueden ofrecer al artista que se sienta frente a ellos. Jugar con la imagen, cambiar tamaños, densidades, realizar diferentes combinaciones de color, de grises. Pero también trabajar con imagen fotográfica y realizar con ella distorsiones, movimientos o complementaciones. La versatilidad del lenguaje del computador permite realizar un dibujo suelto y espontáneo tanto como un rígido y controlado; jugar con el azar o medir cesudamente cada uno de los efectos buscados.

Estas posibilidades las vio Barbara Nessim, desde hace casi dos décadas, cuando comenzó a internarse en las posibilidades que veía le ofrecía el computador como herramienta artística. La aproximación autodidacta y las dificultades del inicio han cambiado siendo hoy una experta en el manejo del medio, creando ella misma las configuraciones que utiliza. La idea tras el trabajo que ha denominado Ram 400 es en esencia la de desplegar en la pantalla los dibujos que realiza, tal como si ante los ojos del espectador abriera sus cuadernos de bocetos. Estas imágenes las puede seleccionar el observador e imprimir en la misma sala de exposiciones, pudiendo así cuando se marcha, llevarse una obra de arte consigo.

En paralelo a esta exploración la artista continúa haciendo trabajos en soportes tradicionales. Sus sencillos dibujos de línea suelta y grácil juegan a desarrollar gestos y acciones descuidadas y cotidianas enmarcándose en el espacio ficticio de una bandera.

Los que miran: Eduardo Ortiz Diseñador Gráfico Me ha gustado mucho la sensación de visitar una exposición en la que no soy pasivo sino en la que el artista me hace partícipe de su obra de una manera tan cálida.

Patricia Alarcón Estudiante de fotografía Es una obra que lo involucra a uno, en la que siente uno una comunicación muy cercana con el artista.