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EXITO DE PELÍCULAS LATINAS, ESPERANZA PARA EL FUTURO

En el cine latinoamericano no existen fórmulas probadas y los recientes éxitos de Fresa y chocolate y Como agua para chocolate sirven para la industria subcontinental, pero más servirán en el largo plazo; son una esperanza, según afirmaron dos directores que asisten al primer festival latinoamericano.

02 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

El cubano Octavio Cortázar y el mexicano Gabriel Retes, quienes participaron en la muestra, presentarán sus películas, respectivamente, Derecho de asilo y El bulto.

Ambos son representantes de dos países que movieron con gran éxito las taquillas continentales con Fresa y chocolate (Cuba, dirigida por Juan Carlos Tabío y Tomás Gutiérrez Alea) y Como agua para chocolate (México, de Alfonso Arau).

Cortázar y Retes coincidieron en que la aceptación generalizada de esas películas dejó un matiz de esperanza para la producción cinematográfica regional.

Eso sí, aclararon, que la mejoría de la industria, a raíz de ese éxito, sólo se puede medir a largo plazo .

Por ejemplo, Fresa y chocolate sirvió para que un montón de productoras europeas y latinoamericanas hayan tomado conciencia de que contamos con una buena infraestructura para hacer cine, y eso nos va a ayudar en un futuro a incrementar la producción , reflexionó Cortázar.

Para Retes la buena acogida de Como agua para chocolate, le abrió el camino para que El bulto (su penúltimo filme) se pudiera estrenar en las mismas salas de Estados Unidos donde se exhibió la producción de Arau.

Según este mexicano, el cine de su país está atravesando por un período de apertura temática en el que las películas ya no buscan parecerse en el planteo de situaciones .

Destacó que muchos pensaron que después de Como agua para chocolate, la búsqueda estética se uniformaría en torno al tema y los códigos de ese filme, pero afortunadamente primó la pluralidad y la necesidad de elegir vías de narración diferentes .

En la misma línea, Cortázar opinó que copiar una fórmula ya probada como la de Fresa y chocolate no garantiza la buena repercusión de ninguna película pues en Latinoamérica el éxito es una cosa tan casual y tan aleatoria que no mueve a nadie a repetir estructuras que alguna vez dieron resultados .

Las secuelas de los regímenes militares o la historia de pueblos sojuzgados -un tópico otrora ineludible y más que frecuente en el panorama cinematográfico de Latinoamérica- ya no es eje temático, por razones políticas y por la escasez de recursos económicos para filmar , resaltó Retes.

En el ping pong de comentarios, el cubano sostuvo a su vez que el documentalismo político, que fue uno de los géneros que lideró la producción cubana durante años, está siendo gradualmente suplantado por historias menos pretensiosas y más sencillas de filmar en términos económicos .

Y, de lleno en el terreno de la crisis, Retes denunció que la abrupta baja en la media de producción anual mexicana (de 100 títulos en 1980 pasó a 70 en 1994 y a 25 en 1995) fue nociva porque decretó el achicamiento de la industria, aunque --paradójicamente-- favorable porque permitió decantar la calidad de las películas .

Subrayó que, antes imperaba la cultura del desperdicio: la mayoría de las producciones eran verdaderos productos de consumo. La crisis financiera de los últimos tres años nos obligó a revisar más los guiones y a elevar el nivel de calidad .

Una vez más coincidieron cubano y mexicano para señalar que actualmente es más fácil filmar para alguien que lo hace por primera vez que para los que tenemos mucha experiencia en el oficio .

Como una luz de esperanza, Retes dijo que es increíble la cantidad de óperas primas que tuvimos en los últimos cinco años y explicó que en México representan casi el 75 por ciento de la producción total.

Denunciaron, en fin sobre las dificultades de producción, que al alto grado de especialización que ofrecen escuelas de cine como la de San Antonio de los Baños en Cuba (Corá zar es uno de sus fundadores) o al Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) y el Colegio Universitario de Enseñanza Cinematográfica (Cuec) de México, se sumó la inexperiencia política de los debutantes.

Para los debutante el cine es una cuestión casi despolitizada, y eso le conviene a los gobernantes , y --según Retes-- a los jóvenes cineastas resulta más fácil conducirlos y convencerlos, porque el ansia de filmar los lleva inevitablemente a hacer concesiones en su obra .

Cortázar se defendió: los que tenemos alguna experiencia en ésto ya tenemos un criterio más solidificado. Tenemos muchos resabios y somos casi invulnerables, como mulas viejas .