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Iglesia y Blair chocan por gays

Sin buscarlo, la comunidad homosexual tiene enfrentados a la Iglesia Católica y al gobierno de Tony Blair.

31 de enero 2007 , 12:00 a.m.

La semana pasada, el cardenal católico Cormac Murphy-O’Connor, arzobispo de Westminster, advirtió que podría cerrar los centros de adopción católicos si se les obligan a acatar el Acta de Igualdad, que se hará efectiva el 6 de abril y prohíbe la discriminación en la provisión de bienes, instalaciones y servicios por la orientación sexual.

Murphy-O’Connor cuenta con el respaldo del arzobispo anglicano de Canterbury, Rowan Williams, y del arzobispo de York, John Sentamu. En una carta dirigida a Blair dicen que “el derecho de la conciencia no puede estar sujeto a la legislación”.

El Gobierno dijo el lunes que no concederá permisos especiales que eximan a los centros religiosos de adopción, pero sí les dará 20 meses para adaptarse a la legislación. Durante ese tiempo tendrán que transferir a otras agencias a las parejas homosexuales que quieran adoptar.

Centros católicos Siete centros de adopción en Inglaterra, que reciben fondos públicos, son católicos. Ellos encuentran familias para 250 niños cada año.

Aunque la cifra no es alta en un país donde se adoptan 4.000 pequeños anualmente, toma relevancia porque se trata de casos de discapacitados, enfermos terminales o con pasados de abusos, para los que no han encontrado hogares otros orfanatos.

Un panel independiente de expertos se encargará de ofrecer consejos al gobierno con el fin de que los centros católicos colaboren con el proyecto.

Por lo pronto parece que la medida gubernamental aplaca los ánimos alborotados con el debate generado por el cardenal católico, cuyas palabras causaron malestar en algunos grupos políticos y de defensores de los derechos homosexuales, quienes acusaron a Murphy-O’Connor de “chantajear” al Gobierno.