Archivo

¿Y dó nde están los otros veintisiete?

De todos los 28 políticos, ganaderos y funcionarios públicos que estamparon su rúbrica en el tenebroso acuerdo de Ralito, al único que le ha tocado someterse al escrutinio público es al senador opositor, el liberal Juan Manuel López Cabrales. Pero y los otros 27, en su mayoría uribistas ilustres, ¿tienen acaso licencia para firmar acuerdos abiertamente antidemocráticos sin que tengan que sentir el peso del escrutinio público? Si la lógica y el afán por la verdad estuvieran guiando las revelaciones sobre la infiltración del paramilitarismo en los centros del poder de este país, quienes tendrían que salir más pringados en este deplorable episodio tendrían que ser los conservadores, gobiernistas.

29 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Y en especial, todo el entourage que rodea al senador cordobés Julio Manzur, actual jefe del Partido Conservador, colectividad que representa el corazón de la coalición de Uribe, porque ha votado por esas carnitas y esos huesitos desde el 2002.

A esa reunión de Ralito asistió lo más granado del conservatismo no solo de Córdoba, sino de la Costa. Senador Manzur, allí estuvieron su suplente, Rodrigo Burgos, actual cónsul en Ecuador; su representante a la Cámara, Luis Carlos Ordosgoitia; el presidente del Directorio Conservador de Córdoba de ese momento, el actual representante a la Cámara José de los Santos Negrete, y Álvaro Cabrales, un ex diputado muy cercano a sus quereres. Por no hablar del senador William Montes, de Bolívar, vicepresidente de la Comisión Quinta, un barón electoral reconocido por su amistad con la ‘Gata’, la nefasta empresaria que aportó dineros a la campaña de Uribe 2002. Ah, y cómo olvidar las rúbricas de Alfonso Campo Escobar, uno de los congresistas llamado a indagatoria por la Corte Suprema dentro del escándalo de la ‘parapolítica’, y la del entonces representante José María Imbeth, segundo renglón del hijo de la ‘Gata’ en la fallida lista conservadora, que finalmente se desarmó en Bolívar en las pasadas elecciones.

Los conservadores no solo quedan pringados por haber sido los que más asistieron a esta cita clandestina, sino por ser los más cínicos. Según Manzur, el conservatismo no ha podido confrontar a sus copartidarios firmantes del acuerdo de Ralito porque no le aparecen. Así como lo oyen. No le pasan al teléfono, ni responden a sus llamados, motivo por el cual nos ha pedido a los medios, en el colmo del descaro, que se los ayudemos a buscar.

¿Estaremos ante un caso de desaparición forzosa, senador Manzur? No creo.

Más bien estamos ante un acto de inmensa cobardía protagonizado por unos políticos que andan pagando escondederos a peso para ver si consiguen esquivar su obligación de explicarle al país una conducta indigna.

Lo mismo sucede con influyentes ganaderos de conocida afinidad con el presidente Uribe, firmantes del documento. Nadie pregunta por ellos, ni les exigen respuestas. O es que alguien ha increpado a Jaime García, entonces director de la CVS de Montería e hijo de Rodrigo García, ese ganadero que Carlos Castaño menciona en su libro como su mentor, o a Víctor Guerra, otro ganadero de Sucre, que, además de ser primo hermano de un senador uribista de Cambio Radical y de la actual Ministra de Comunicaciones, aparece en la Fiscalía reseñado como uno de los participantes de una reunión realizada en la finca de propiedad de Miguel Nule Amín, donde se habría fraguado la masacre de Macayepo? ¿O alguien le ha preguntado a Jorge Luis Feris, ex parlamentario uribista y hermano del comandante paramilitar 08, si fue obligado o no a ir a la reunión de Ralito? Ni siquiera el presidente Uribe le ha querido explicar al país por qué tanto uribista firmó un documento abiertamente antidemocrático ni por qué todos ellos coincidieron después con su propio proyecto político. Esos silencios pesan cada vez más, sobre todo ahora que la revista Semana revela que existió una segunda reunión clandestina, en la que Mancuso les habría exigido a los nueve congresistas de Córdoba votar por el presidente Uribe en febrero del 2002. ¿Algún comentario?