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¿Sí tiene chance Hillary de ser la presidenta de E.U.?

“La pregunta no es si una mujer puede ganar la Casa Blanca. Es, más bien, si esta mujer –Hillary Rodham Clinton– es la indicada para lograrlo”.

28 de enero 2007 , 12:00 a.m.

La frase es de un editorial de The Washington Post y refleja no solo el entusiasmo que desató el anuncio de su candidatura a la nominación del Partido Demócrata para las presidenciales del 2008 sino las enormes contradicciones que a su vez encierra.

Aunque Hillary lidera, y con amplio margen, todas las encuestas de opinión, indicadores similares señalan que de los aspirantes a la Oficina Oval –incluidos republicanos–, es ella quien más imagen negativa arrastra.

En el último sondeo de ABC-Post-Gallup, Hillary obtuvo un 41 por ciento de aceptación, más del doble que su inmediato seguidor, el senador de Illinois Barack Obama, que también anunció sus aspiraciones la semana pasada.

Sin embargo, y de acuerdo con la misma encuesta, la ex primera dama es la más “odiada” por el público, con un 44 por ciento de críticos, frente al 29 por ciento que registró el senador afroamericano.

Amplias credenciales Hillary, no hay duda, cuenta con inmejorables credenciales. Su nombre posee reconocimiento nacional y para muchos es el recuerdo de mejores épocas: los 8 años de presidencia de su esposo, Bill Clinton, a lo largo de los cuales el país saneo su déficit fiscal y se anotó victorias militares como la intervención al régimen de Slobodan Milosevic en Serbia.

Además, –y quizá lo más importante– posee una aceitada y eficiente maquinaría electoral que le permite arrancar la carrera con 14 millones de dólares que le sobraron de su campaña de reelección al Senado el año pasado y que promete recaudar más de 100 millones en lo que resta del 2007.

Dado lo competida que será la batalla por la nominación en el 2008, predicen los analistas, solo sobrevivirá quien cuente con amplios recursos para llevar la campaña a cada rincón del vasto territorio nacional.

Los principales problemas Irónicamente, es de sus mismas credenciales de donde emanan gran parte de sus problemas.

En opinión del analista político Jon Solomon: “Si bien son muchos quienes adoran a los Clinton, es igual el número que los odia y asocia con años de escándalos, como el affaire con la practicante Mónica Lewinsky. Otros piensan que Bill sería el hombre detrás del poder. Por eso, el nombre de Hillary podría activar la base conservadora del Partido Republicano que hoy se encuentra decepcionada y a la defensiva ante los malos resultados de la presidencia de George W. Bush”.

Y aunque esto puede pasar, el flanco más débil de Hillary está por los lados de la guerra en Irak. Guerra que, anotan los expertos, definirá la contienda. En el 2002, Hillary fue uno de los senadores demócratas que votó a favor de esta intervención militar. Y aunque desde entonces ha tomado distancia y se ha vuelto crítica permanente de las políticas de la administración Bush, su posición inicial despierta dudas entre la base más liberal del partido, que reclama un fin inmediato de la aventura bélica. Muy distinto de otros aspirantes como Obama, o el senador John Edwards, que desde el comienzo votaron en contra.

Su conflicto está en que para seducir a ese voto liberal y ganar la nominación demócrata durante las primarias (elecciones internas del partido), tendría que moverse hacia la izquierda del espectro político y hacer más explícita su oposición a la guerra. No solo verbalmente, sino a través de los votos que tendrá que depositar en el Senado este año cuando llegue el momento, por ejemplo, de autorizar más fondos para la guerra.

Pero eso, dicen algunos, la dejaría “marcada” para las elecciones nacionales. Un error parecido al que cometió el candidato demócrata John Kerry en el 2004.

“Para contener el ascenso de Howard Dean (precandidato demócrata en el 2004 que usó la oposición a la guerra como plataforma de su campaña), Kerry tuvo que alterar posiciones y terminó oponiéndose en el Senado a financiar la guerra cuando él mismo había votado a favor dos años antes. Bush luego lo hizo pedazos”, dijo el analista político William Cristol en la revista Time.

“Hillary, –continúa Cristol– carga con el mismo pecado original de Kerry (votar por la guerra) y se pasará el año tratando de navegar entre el doble peligro de ser o muy moderada para el electorado de las primarias o complacerlos y debilitar su oportunidad para las elecciones generales”.

Los otros obstáculos Por supuesto, también esta el “factor mujer” y si E.U. está preparado para poner, por primera vez en su historia, al sexo opuesto en la Oficina Oval.

Además, tras bastidores aguardan grandes rivales. Obama, que se ha convertido en un consentido de la prensa, el mismo Dean y otro que aún no se lanza pero que podría ser un hueso duro de roer: el ex vicepresidente Al Gore.

En todo caso, Hillary arrancó picando en punta. Falta ver si tiene oxígeno para llegar a la recta final.

LAS OTRAS MUJERES QUE HAN ASPIRADO AL SALON OVAL.

Victoria Woodhull, 1872: fue la primera mujer que aspiró a la Presidencia, como candidata del Partido de los Derechos de la Igualdad.

Shirley Chisholm, 1972: la primera mujer negra que aspiró a la Presidencia, por el Partido Demócrata. Fue la primera legisladora negra en el Congreso.

Pat Schroeder, 1988: la congresista demócrata no logró recaudar suficiente dinero y su campaña fracasó. Michael Dukakis fue nominado.

Elizabeth Dole, 2000: la republicana se postuló en enero de 1999 y se retiró nueve meses después. George W. Bush fue elegido presidente.

Carol Moseley Braun, 2004: fue una de los 10 aspirantes a la nominación presidencial de los demócratas. John Kerry fue elegido como el candidato.

Una campaña con fuerte acento latino WASHINGTON (AFP) La campaña para las elecciones presidenciales del 2008 ya tiene un marcado acento latino en E.U., con la candidatura del gobernador demócrata de Nuevo México, el hispano Bill Richardson, el nombramiento del cubano-estadounidense Mel Martínez al frente del Partido Republicano y decenas de actos en español.

“Es una campaña histórica para las primarias pues va a aumentar la atención sobre la forma en la que los candidatos van a tratar de acercarse a la comunidad latina”, dijo Adam Segal, director del Proyecto de Votantes hispanos de la Universidad Johns Hopkins, tras la decisión de Richardson (de madre mexicana).

La clave Pero los republicanos no se quedaron con los brazos cruzados y eligieron como presidente general de campaña hasta el 2008 al senador Mel Martínez, con el propósito de recuperar el terreno perdido en la comunidad latina.

Como en el 2004, los dos partidos multiplicarán en estos casi dos años de campaña los esfuerzos por seducir a los hispanos en los estados donde su creciente peso puede determinar el resultado de unas presidenciales como Florida, Colorado, Nevada, Arizona y, por supuesto, Nuevo México.

“Esos estados son clave para ganar la Presidencia”, subrayó Daniel Restrepo, del Center For American Progress.

Por eso, la favorita en las encuestas Hillary Clinton ya tiene una página de Internet en español, mientras el senador afroamericano Barak Obama hizo apariciones en actos hispanos en el Congreso y el también candidato Joseph Biden designó a un latino como jefe de campaña.

AMADA... Y ODIADA ''Si bien son muchos quienes adoran a los Clinton, es igual el número que los odia y asocia con años de escándalos, como el de Mónica Lewinsky”.

Jon Solomon, analista político estadounidense