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LAS CARGAS DE LA INDUSTRIA PESADA

No solo con siderúrgicas cuenta la industria pesada del Valle del Cauca. Existen fábricas dedicadas a la producción de equipos de aire acondicionado, de cables y alambres eléctricos, muchos de ellos elaborados a partir de chatarras recogidas a lo largo de la ciudad. Producirlos no ha sido fácil. Durante la década del 80 los industriales debieron afrontar la crísis económica y soportar equipos obsoletos que perjudicaron la calidad del producto; pero aún así se exportaron cables y alambres hacia Venezuela y el resto del área Andina.

22 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Al finalizar 1989, el 77 por ciento de la maquinaria contaba con diez años de antiguedad; el 43 por ciento tenía más de 20 y un 18 por ciento soportaba más de 30 años de trabajo; en el aspecto tecnológico, según estudios auspiciados por la propia Federación Colombiana de industrias Metalúrgicas (Fedemetal), el 56 por ciento de las máquinas y herramientas eran de tipo manual y sólo un 8 por ciento del equipo alcanzaba precisiones. La industria quedaba rodeada entonces de una maquinaria desgastada y desajustada.

En la década del 90, la situación es distinta. La apertura económica planteada por el Gobierno exigió competitividad, hubo entonces que modernizarse y ajustarse a las nuevas exigencias. Además, al abrirse las fronteras se importaron materias primas y bienes de capital a precios favorables. En 1992, de acuerdo con las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (Dane), el sector industrial registró un crecimiento del 3.4 por ciento destacándose el subsector dedicado a la fabricación de material y equipo de transporte con un incremento del 19.2 por ciento; seguido de la maquinaria y equipo eléctrico con un 16.4 por ciento y el de las industrias básicas de hierro y acero con un 10 por ciento.

Hubo también crecimiento de las exportaciones en un 5.3 por ciento al pasar de 494 millones de dólares a 521; lo que más se vendió en el extranjero fueron los aparatos mecánicos, manufacturas que resultaron de la fundición del acero y el hierro, ferroníquel y calderas.

Los más y menos Hoy la situación no es la mejor, pero los industriales vallecaucanos confían en que tanto el sector de la metalmecánica como el de la metalurgia se van a recuperar. Los problemas que más los desvelan son el deterioro del orden público, porque un ambiente de zozobra no es el más adecuado ni para la inversión ni para el surgimiento de nuevas industrias. Así mismo, inquietan los constantes cambios en la política económica del Gobierno ya que ante la firma de un acuerdo de integración con otros países surgen demasiadas expectativas y, si el anuncio no se concreta, sólo queda la incertidumbre en la actividad industrial.

Igualmente Fedemetal señala a las importaciones como un obstáculo porque pese a que la industria pesada se ha preparado para competir puede llegar un momento en que el producto importado termine reemplazando al productonacional. La tasa de cambios también inquieta como al resto de los exportadores porque un peso revaluado disminuye la entrada de dólares. Otro dolor de cabeza lo constituye la adquisición de nuevos equipos por lo costoso que resulta. Y las cifras no mienten. En los primeros meses de 1993 la producción registra una caída del 3.5 por ciento al igual que las ventas donde hay una marcada desaceleración, se pasó de un 18.9 a un 7.7 por ciento. Las exportaciones de la industria metalmecánica y metalúrgica cayeron por primera vez en los dos últimos años como consecuencia de la política cambiaria; el índice que presenta es de un menos 8.2 por ciento, mientras que el renglón de las importaciones apenas bajó un punto registrando un ritmo del 11 por ciento.. En materia de empleo las perspectivas mejoraron mientras en 1992 se denunció por parte de las directivas de Fedemetal la salida de 300 trabajadores del sector. En la actualidad se evidencia un crecimiento del 3.4 por ciento, mientras suben los salarios; según el gremio, el nivel salarial creció en los primeros cuatro meses del año en un 13.6 por ciento. Respecto a la rotación de cartera no hay inconvenientes, se mantiene estable en 54 días.

La industria ayer, hoy y mañana De acuerdo con una encuesta realizada por Fedemetal en los departamentos de Antioquia, Caldas, Atlántico, Bolívar, Santander, Valle y el Centro del país el 61.1 por ciento piensa que la coyuntura actual es buena; un 37.1 por ciento la analiza como regular positiva; un 1.8 por ciento como regular negativa y ninguno de los industriales piensa que es mala. En las perspectivas a corto plazo también hay optimismo. Mientras en 1992, un 38.8 de los afiliados al gremio pensaba que la situación sería igual, en el 93 un 50 por ciento considera lo mismo; en el 92 el futuro lo veían muy mal el 3.7 por ciento.