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A un alcalde sin indiferencia

Lucho: tú lo sabes mejor que nadie: los políticos de izquierda siempre suelen decepcionar a los y las intelectuales y en particular a los movimientos de mujeres. La historia esta ahí para mostrarnos cuántas esperanzas albergaron las mujeres con los gobiernos progresistas de muchos países y cuántas veces fueron defraudadas. La revolución cubana, Francois Miterrand en Francia, Felipe González en España y los sandinistas en Nicaragua, por no hablar de las múltiples veces que la izquierda estuvo en el poder en algunas ciudades de América latina y desperdició notables oportunidades de mejorar las condiciones de equidad entre hombres y mujeres.

24 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Pues bien, Lucho, hoy, en tu reestructuración administrativa de la Alcaldía, sepultas un proceso de un inmenso valor que se estaba gestando para las mujeres de Bogotá –te recuerdo la estadística: somos el 53 por ciento de los habitantes de la ciudad– y lo conviertes en un asunto de tercera categoría.

En efecto, la Oficina de Políticas Públicas de Mujer y Géneros, creada en tu administración, se volvió una Dirección que depende de una subsecretaría que, a su vez, depende de la Secretaría de Planeación. Si bien se ubica en el sector que define políticas públicas, su lugar sitúa el tema casi en el sótano de tu nuevo edificio.

Y sin embargo, la cosa había empezado bien. Dada tu historia personal y sindical, nos diste buenas señales con la creación de una Oficina de Políticas Públicas de Mujer y Géneros sin precedentes en la historia distrital. Ese equipo, dirigido por la incansable Juanita Barreto, trabajó con tesón durante tres años, promoviendo y echando a andar una Política Pública de Mujer y Géneros a través de procesos relativos a la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Juanita y su equipo lograron sensibilizar a la opinión pública en relación con temas que se volvieron candentes de tu administración, como lo fue el asunto de las violencias contra las mujeres, los niños y las niñas. Asimismo, promovieron el reconocimiento de la diversidad sexual y étnica, la participación ciudadana y lograron abrir siete casas-talleres de la igualdad en siete localidades de Bogotá, entre muchos otros temas de suma importancia para la vida de las mujeres en los albores de este nuevo siglo.

Además, Lucho, en las alocuciones relativas a las mujeres, trataste siempre de solidarizarte con ellas, las ciudadanas de Bogotá, y, te lo confieso de corazón, creo que eras sincero. Incluso, a ratos tuve la sensación de que luchabas con éxito contra ese pequeño, a veces enorme, patriarca que todos y todas tenemos adentro. Sí, te creímos. Pero hoy no sabemos, no sé, si seguir creyéndote.

Sin embargo, quiero creer que aún estamos a tiempo de continuar con este sueño y consolidar los históricos alcances que en materia de género ha impulsado tu administración. Como ciudadana, entendí que la reforma administrativa de la alcaldía era pertinente pues moderniza la gestión de una ciudad del tamaño de Bogotá. Pero, con nuestra histórica ingenuidad, pensamos que de esta reforma algo bueno iba a salir para la mitad de habitantes de Bogotá, la mitad, Lucho, o sea, para esa famosa diferencia fundante de la humanidad: la diferencia sexual para la cual la indiferencia es mortal. ¿Por qué, entonces, en tu reforma, no creaste una entidad exclusivamente dedicada a las mujeres, con igual importancia que las otras doce? Sé que tu equipo es mayoritariamente femenino y que gobiernas con 20 alcaldesas, pero tú lo sabes desde hace tiempo: nacer mujer no significa nacer con conciencia de género. Esta conciencia se construye. Aplazadas entonces quedaron las promesas y las ilusiones. Juanita Barreto renunció y la apoyamos. Felipe González dijo alguna vez en su derrota electoral que los socialistas despreciaron el evento sociológico más importante del siglo XX: la revolución de las mujeres. Y tú, Lucho, ¿esperas una derrota para entenderlo? Esta carta es una invitación para hablar con nosotras, las mujeres que aún queremos creer en otros mundos posibles; entiéndela así.

* Coordinadora del grupo Mujer y Sociedad