Archivo

El panorama agrícola colombiano

Aves de malos augurios sostienen que la agricultura colombiana tiene un futuro incierto y caótico. Sin embargo, las perspectivas muestran otro panorama.

22 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Además, del promisorio futuro que tienen los frutales, las hortalizas, el cacao, el caucho, la palma, la ganadería y los forestales, se ha abierto una nueva dimensión por cuenta de los biocombustibles. Ya no es sólo un sector para producir alimentos y fibras, sino que tiene la tarea de producir los biocombustibles para el cada vez más sediento transporte nacional y así remplazar, en parte, la decreciente producción de petróleo y además convertirse en otro producto de exportación.

Como si lo anterior fuera poco, las crecientes, pero con futuro deficitario, industrias del etanol, proveniente del maíz y del biodiesel, proveniente de la soya, en los Estados Unidos han venido disparando los precios de estos productos. De continuar así, por una parte se abre el mercado de los biocombustibles a Estados Unidos y por otra, se pueden abrir buenas perspectivas para incrementar nuevamente la producción de maíz y de soya en Colombia.

Para el 2020, según Fedepalma, se debe contar con 640 mil nuevas hectáreas de palma, por encima de las 190 mil ya existentes. Si se aspira a remplazar el 30 por ciento del díesel por biodiesel proveniente del aceite de palma se requieren 380 mil hectáreas más, por encima de lo previsto por Fedepalma, que generarán 100.000 empleos.

Para el caso del etanol, con la capacidad de producción actual de un millón de litros por día, tan solo se cubre el 57 por ciento de las necesidades para cumplir con el mandato legal de combinar hasta el 10 por ciento de etanol en la gasolina. Esto quiere decir que es necesario doblar la producción actual para lo cual se requiere destinar 170 mil hectáreas de caña ó 190 mil de remolacha ó 250 mil de yuca ó 400 mil de maíz ó una combinación de todas las anteriores. Si se incrementa la porción de etanol en la gasolina al 15 por ciento en el 2015 y al 20 por ciento en el 2020, el incremento del área agrícola para etanol será tan significativo que la agricultura de biocombustibles entrará a desplazar la ganadería, y se generará más empleo rural. El cambio ya se está dando con el montaje de nuevos proyectos en diferentes regiones.

En el campo internacional, la ley energética de los Estados Unidos obliga a incrementar la participación de combustibles renovables de 3.100 millones de galones en el 2005 a 5.000 millones en el 2012. Por esta razón es que se ha incrementado la utilización de maíz para la fabricación de etanol al pasar de 18 millones de toneladas en el 2001 a 60 millones en el 2006, lo que equivale a cerca de un 18 por ciento de la producción total de maíz.

Como consecuencia de lo anterior, los precios del maíz se han venido incrementando, es así que en lo corrido de este año el precio del maíz importado ha aumentado un 14 por ciento. Si las cosas siguen así muy pronto Colombia podrá incrementar las áreas de maíz en Córdoba y Meta para el consumo nacional. Por otra parte, los Estados Unidos para alcanzar las metas necesita incrementar su área agrícola en un 30 por ciento lo que es poco probable, mientras Europa carece de tierra, por lo que ambas regiones continuarán deficitarias tanto en etanol como en biodiesel y con precios 25 por ciento más altos, abriendo grandes oportunidades para la producción colombiana, afortunadamente ya existen proyectos con esta visión exportadora.

Ante este cambio estructural de la agricultura, ¿quién puede afirmar que el panorama agrícola es oscuro?. Sin embargo, otro tema es el desarrollo rural campesino.

Ex Viceministro de Agricultura.

"El incremento del área agrícola para etanol será tan significativo que la agricultura de biocombustibles entrará a desplazar la ganadería”.