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No nos podemos descuidar

En este 2007 que comienza, se atraviesa por un buen momento económico y con un manejo prudente es mucho lo que se puede lograr para consolidar la dinámica que se ha venido dando en el pasado reciente. Lamentable que la reforma tributaria no hubiera tenido el carácter estructural que tanto se pregonó pero al menos, se obtienen los recursos requeridos para seguir adelante con el plan de Seguridad Democrática que, sin duda, constituye la pieza clave de este proceso de recuperación. Ha sido la base de la confianza despertada no sólo entre los colombianos, sino entre los inversionistas extranjeros que cada día llegan en mayor número.

22 de enero 2007 , 12:00 a.m.

La confianza, por lo demás, comienza a percibirse en un sector que, sin duda, puede convertirse en verdadero motor de crecimiento por el gigantesco potencial que tiene. Se trata del turismo que ya muestra saltos cualitativos muy importantes. Se trata no solo de que los colombianos le tomaron gusto a conocer y disfrutar su país, sino que lo hacen con confianza. Lo importante, por lo demás, es que de manera cada vez más frecuente aparecen publicaciones internacionales que dejan de reseñar a Colombia con la triste imagen que nos caracterizó por años y comienzan, en cambio, a promover algo mucho mas parecido a lo que somos. Un país con problemas pero un país extraordinario que lucha por superarlos y un mundo por descubrir.

Tantos años de aislamiento de los circuitos turísticos internacionales nos está dando una imagen muy particular. La de ser unos de esos ‘secretos guardados’ y todavía inexplorados que miran con tanto interés multitud de turistas con capacidad de compra y deseosos de conocer destinos diferentes.

No hay duda que serán muchos los extranjeros que vamos a seguir viendo por nuestras calles en los próximos tiempos.

El potencial es inmenso y es fascinante ver cómo ya se comienzan a desarrollar posibilidades menos tradicionales que nos pueden ofrecer verdaderas maravillas. Me refiero, por ejemplo, al caso de los Llanos Orientales. Con una excelente carretera, a menor distancia que Girardot, y con un clima más agradable, los bogotanos podemos disfrutar de escenarios excepcionales, de un folclor maravilloso y de una amabilidad y calidez que nos deja con ganas de volver. Las posibilidades son inmensas. Esquemas similares a los de la zona cafetera resultan sencillos de replicar y la oferta de actividades puede convertir a esta zona del país en un polo turístico de gran calado. Falta, al menos en Villavicencio, mucho por aprender en materia de servicio y el campo de la hotelería está todavía en pañales. Estos temas, sin embargo, son fácilmente superables en la medida en que exista la demanda y los turistas descubran las posibilidades que tenemos al lado.

Colombia sin duda se está transformando y es responsabilidad de todos cuidar que esta dinámica no pierda el sendero del progreso. Los retos son innumerables y tenemos que superarlos. En este 2007, por ejemplo, el proceso electoral que se nos viene en lo local será determinante, pues está comprobado hasta la saciedad que las buenas administraciones son elemento fundamental del progreso.

A pesar de todos los problemas y dificultades son muchos los avances alcanzados. Sólo basta pensar en lo que ocurría en el pais hace veinte años para tomar conciencia de la transformación. Lo que no podemos perder de vista es que se trata de un proceso frágil que no se puede descuidar.

Ex Presidente de Asocaña .

"Serán muchos los extranjeros que vamos a seguir viendo por nuestras calles en los próximos tiempos”.