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De ‘para’ a equipo de Lucho

Durante más de 12 años, José Alfredo Mejía fue uno de los hombres más duros en inteligencia dentro de las filas paramilitares. Viajaba por el país con una pistola 9 milímetros y recuerda que no le temblaba la mano en las “operaciones antisubversivas”.

21 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Pero desde hace nueve meses, no le dispara a nadie. Y ahora, por las vueltas que da la vida, este guajiro de 31 años trabaja con la Administración de Lucho Garzón. Hoy, es el único ex paramilitar en una alcaldía reconocida por sus políticas de izquierda.

José Alfredo cumple en marzo seis meses como asesor del Programa de Atención Complementaria a los Reinsertados en Bogotá, donde su aterrizaje no fue nada fácil.

Ex guerrilleros, sus compañeros El primer día de trabajo, llegó a su oficina –cerca de la Universidad Nacional– y le presentaron a sus compañeros de trabajo: dos desmovilizados, uno de las Farc y el otro del Eln.

“Claro, al principio había choques ideológicos, discutíamos por casi todo, pero ahora hemos conformado un gran equipo”, relata.

Quizá la discrepancia más fuerte se dio hace unos meses, cuando le pidieron ayuda para organizar una marcha de protesta por los reinsertados en Bogotá, para reclamarle ayuda al presidente Uribe.

“Hombre, yo no estaba acostumbrado a marchas y esas cosas, les dije que mis ideas de derecha no compartían eso. Pero después de una discusión, terminé metido en el comité organizador...”, relata José Alfredo, con una sonrisa.

Cuenta que todos los días llega temprano a la oficina a escuchar radio y leer los periódicos, para prepararse para cualquier debate con sus compañeros ex guerrilleros.

“Comentamos las noticias cada uno a su manera, pero con mucho respeto. De vez en cuando no falta la ‘pulla’ de parte y parte”, señala.

Acaba de conocer a un hijo José Alfredo volvió a la vida civil el 8 de marzo del año pasado. Ese día, se desmovilizó en una finca del Cesar, al lado de su entonces comandante ‘Jorge 40’.

“Mi familia nunca supo en qué andaba, aunque sospechaban que estaba en algo malo porque, sin trabajar, tenía plata y me movía”, recuerda.

Apenas dejó las armas, volvió a su natal Fonseca (La Guajira) a pasar unos días y allí se destapó ante todos.

Recuerda que en esa ocasión un tío se le acercó y le dijo a la cara: “Eche, no joda, José Alfredo, yo pensé que usted estaba en la guerrilla”.

Días después, llegó a Bogotá a recibir apoyo en el programa de atención a los reinsertados de la Alcaldía, que dirige Darío Villamizar, ex militante del M-19, con quien simpatizó desde un principio.

Allí, recibió toda la capacitación y ayuda que se le brindan a estos ex combatientes, que incluye un paseo para conocer sitios de Bogotá, como museos, y una guía para defenderse en la capital.

Cuando concluyó el proceso de reinserción, en septiembre del año pasado, se le acercó a Villamizar y le pidió que le abriera un espacio laboral.

Y así fue. “Es un hombre con una gran capacidad para relacionarse y de una buena formación intelectual. Además, tiene reconocimiento dentro de los ex paramilitares”, señala Villamizar.

“También, con su ingreso, dimos una muestra de reconciliación. Algún día tendremos que superar todas las heridas”, añade.

Por estos días, a José Alfredo se le ve feliz. Hace unas semanas, conoció por fin a un hijo, ya con 6 años, a quien la guerra no le había permitido ver.

De parte del Gobierno, se alista para recibir 2,5 millones de pesos que deberá destinar a un proyecto productivo.

Pero él está haciendo todo para que eso no sea así. Quiere dárselos a un guerrillero, a quien conoció de frente en un combate y que hoy está inválido y sin plata en Bogotá.

yeslan@eltiempo.com.co .

Su ingreso al equipo de trabajo de la Alcaldía, donde comparte oficina .

con ex guerrilleros, es un ejemplo de reconciliación en este país”.

Darío Villamizar, jefe del programa de ayuda a reinsertados.