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El derecho a morir

El 21 de diciembre, el médico italiano Mario Riccio desconectó el respirador que mantenía vivo a Piergiorgio Welby, que sufría distrofia muscular y estaba paralizado. Había batallado sin éxito ante la justicia italiana para que se aceptara su derecho a morir. Después de que Riccio le administró un sedante y apagó el respirador, Welby dijo ‘gracias’ tres veces: a su esposa, sus amigos y su doctor. Murió 45 minutos después.

20 de enero 2007 , 12:00 a.m.

La petición de Welby tuvo mucha publicidad en Italia y generó un acalorado debate. El caso plantea dos preguntas que hay que distinguir. Una es si una persona tiene derecho a rechazar un tratamiento médico de soporte vital. La otra es si éticamente es posible defender la eutanasia voluntaria.Para todo tratamiento médico debería ser requisito el consentimiento informado del paciente, siempre que esté en condiciones de decidir. Obligar a un adulto competente a recibir un tratamiento médico equivale a una agresión. Podemos pensar que está tomando una decisión equivocada, pero debemos respetar su derecho a tomarla.

Hasta la iglesia Católica sostiene desde hace tiempo que no es obligatorio usar medios ‘extraordinarios’ o ‘desproporcionados’ para prolongar la vida, punto de vista reiterado en la ‘Declaración sobre la eutanasia’, hecha pública por la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe y aprobada por el papa Juan Pablo II en 1980. Allí declara que rehusar un tratamiento médico gravoso “no es equivalente a un suicidio”, y “se debe considerar como una aceptación de la condición humana un deseo de evitar la aplicación de un procedimiento médico desproporcionado... o un deseo de no imponer gastos excesivos a la familia o a la comunidad”. Tal descripción se aplica bien al caso de Welby. Si un enfermo incurable puede rechazar un tratamiento gravoso a sabiendas de que ello implicará su muerte, ¿por qué uno cuya vida no es mantenida por tratamiento médico, pero que encuentra que la enfermedad hace que vivir sea una carga, no puede buscar ayuda para deshacerse de esa carga?.

Los defensores de la doctrina católica responderían que en el último caso el paciente quiere poner término a su vida y eso está mal, mientras que en el primero meramente desea evitar la carga adicional del tratamiento. Por supuesto, la muerte es una consecuencia previsible de evitar esa carga. Si el paciente pudiera evitarla y aun así seguir viviendo, lo elegiría.

Argumentarían que no se debió ayudar a Welby porque dijo que deseaba morir, no que quería evitar un tratamiento gravoso.

Esta distinción es cuestionable. En ambos casos el paciente elige conscientemente un curso de acción que lo llevará a la muerte, en lugar de uno alternativo que lo llevaría a una vida más larga, pero difícil de vivir.

Al poner el énfasis en la intención de rechazar el tratamiento en lugar de las consecuencias, la Iglesia evita la deducción inhumana de que los pacientes siempre deben aceptar un tratamiento que prolongue sus vidas, por costoso o doloroso que sea. Pero lo hace al costo de volver incoherente su oposición al suicidio asistido y a la eutanasia voluntaria.

Muchos países reconocen el derecho a rehusarse a recibir tratamiento. Pero solo en Holanda, Bélgica, Suiza y el estado estadounidense de Oregon se permite a los médicos ayudar a los pacientes a poner fin a sus vidas por medios distintos a retirar un soporte vital. Holanda, en particular, ha sido objeto de una implacable campaña de desprestigio. Los críticos dicen que la legalización de la eutanasia voluntaria degradó la profesión médica y produjo otras graves consecuencias. Si eso es cierto, los holandeses no se han dado por enterados. Ellos saben cómo se practica en su país la eutanasia voluntaria y cómo mejoró la atención médica en lugar de dañarla. Desean la posibilidad de recibir ayuda para morir cuando lo deseen y necesiten. ¿No es una opción que todos deberíamos tener? * Profesor de bioética de la Universidad de Princeton Por razones de espacio, esta columna ha sido editada. Véala completa en www.eltiempo.com. © Project Syndicate, 2007