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Algunos colombianismos

Es difícil imaginar una conversación entre colombianos que no esté sembrada de palabras derivadas del verbo mamar y acompañadas estas siempre del adjetivo berraco (vale verraco también). Son muchos los matices que cada variable conlleva y la misma palabra significa cosas diferentes según el lugar que ocupa en la oración o, a veces, por su pronunciación.

18 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Berraco puede significar algo positivo, como por ejemplo en el caso de ‘qué gol tan berraco’. Sin embargo, si se hace referencia a una situación negativa o complicada también se oye decir ‘qué joda (o vaina en Bogotá) tan berraca’. Pero berraco también significa estar molesto (el berrinchero Moreno de Caro estaba berraco con el Vicecanciller). Y berraquera puede tener el sentido de cojones: ‘jugaron con berraquera’, pero emberracado implica molestia o enfado al cuadrado. Curiosamente, las palabras berrinche y berraco tienen el mismo origen en el latín verraco (cerdo). Puedo imaginar los berrinches del verraco cuando lo capan o de un niño cuando le quitan un dulce. Ahora bien, se supone que nuestros berracos no lloran, pues son machos, y más bien hacen llorar a quienes no lo son. Todo esto es muy confuso, como lo pueden ser los significados de las palabras que siguen.

En cuanto a la infinidad de palabras derivadas del verbo mamar, sus sutilezas son igualmente innumerables. Mamón (a) se utiliza para hacer referencia a una persona cansona como el caso del Senador arriba citado ¡Qué berraco tan mamón! Inmamable tiene más o menos las mismas connotaciones, pero también sirve para describir no solo seres humanos sino eventos, como por ejemplo ‘una película inmamable’.

Mamado, que por lo general se usa como muy cansado, también en otro contexto sugiere borrachera, que tiene mas cercanía con el significado original del participio de mamar, tomar la leche materna. Si mamado es muy cansado, remamado es agotado. En cuanto al gerundio mamando, destaco dos de sus acepciones más frecuentes. Por un lado, se usa para expresar que una persona salió mal parada o quedó viendo un chispero: ‘quedó mamando’. Así mismo, se puede referir a que algo quedó muy cerca de la meta: la bola quedó mamando el hoyo (muy cerca) o mamandito (cerquitiquitica). Valga decir que los mamones y los mamoncillos también son frutas muy nuestras.

¡Qué mamera! Es una expresión muy nuestra que equivale a ¡qué pereza! O al bogotanísimo ¡qué jartera! También hay mameras de tipos, mamones o mamoncitos. Y no es lo mismo el mamón que el inmamable. Olvidaba una acepción del reflexivo mamarse, además de los ya señalados de cansarse o emborracharse. Se trata de su significado de retirarse o dejar de asistir a un compromiso. O sea, se mamó del concierto puede significar dos cosas: o se aburrió en él o no quiso asistir a él.

En un país donde aprendemos a leer con ‘mi mamá me mima’ y ‘yo amo a mi mamᒠno resulta raro que mamemos tanto del verbo mamar. Algunas de las variantes aquí citadas de las palabras derivadas de mamar y berraco pueden ser exclusivas de algunas regiones del país. Me interesa conocer las otras muchas que seguramente andan por ahí en la Costa o en los Santanderes y que no he podido incluir en este breve recorrido por desconocimiento u olvido.

Inmarcesible, que en realidad es inmarchitable, también lo usamos como inmamable. Lo que me lleva a una última reflexión sobre nuestro Himno Nacional, para algunos mamón y para otros berraco. De la gloria inmarcesible al infierno insoportable, del júbilo inmortal a la tristeza moribunda, y prosiguen los surcos de dolores sin que el bien germine ni ahora ni nunca.

No cesa la horrible noche y la esclavitud abominable derrama los crepúsculos de su invencible oscuridad.

Nos quedó haciendo falta el rey de los colombianismos: mamar gallo