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El triunfo de la fea

Son pocas las ocasiones en las cuales una idea de origen colombiano recibe tantos aplausos. Pero eso es lo que ocurrió el lunes, cuando la serie Ugly Betty, cuya inspiración fue la telenovela colombiana Yo soy Betty la fea, obtuvo dos Globos de Oro en Estados Unidos, en la categoría de mejor actriz y mejor comedia o musical para televisión.

18 de enero 2007 , 12:00 a.m.

La emoción que produjo el anuncio la expresó América Ferrera, actriz de origen hondureño que interpreta en la versión estadounidense a Betty Suárez, un personaje que compensa su falta de belleza física con un corazón sin límites en su trabajo diario en la glamorosa revista Mode. “Lo que más me gusta del reconocimiento es que está cambiando cómo nos miramos en el espejo y cómo miramos a otra gente”, dijo entre lágrimas, mientras el público la aplaudía de pie. El galardón fue celebrado como propio en las oficinas del canal RCN y en la de su creador, Fernando Gaitán. Y aunque hay mucho terreno entre el personaje de Beatriz Pinzón y el de su ‘prima’ del norte, es motivo de orgullo que una idea colombiana tenga valores universales que han sido reconocidos con el éxito de la serie en casi un centenar de países, que incluyen India, Rusia, Alemania, México, Holanda, España y, ahora, E.U.

Parte del éxito corresponde a la tenacidad de la mexicana Salma Hayek, quien compró los derechos del dramatizado y se dedicó a promocionarlo contra viento y marea en un mercado en el cual los programas con protagonistas de origen hispano no siempre las tienen todas consigo. La cadena ABC compró los primeros capítulos, que iban a ser emitidos los viernes, en un horario que anticipaba un entierro de tercera. Pero a última hora, Ugly Betty fue trasladada a la franja del jueves, una de las de mayor audiencia, y el resto es historia. Con sus frenillos, sus gafas, y después de no pocas humillaciones, Beatriz Suárez se ganó el corazón de sus compañeros de trabajo y de millones de televidentes. Los especialistas dirán que la versión gringa tiene poco que ver con la original, pues una cosa es la telenovela tradicional y otra el llamado sitcom gringo, que se pasa una vez a la semana. Pero lo importante en un país y en un mundo obsesionado por la belleza física es el mensaje de que lo exterior no es lo que más importa.

“Hay millones de ugly Betty en nuestra vida que adoramos”, dijo América Ferrera. Por eso, el triunfo de ella es también el nuestro.

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