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En ‘mula’ llegaron a Córdoba fusiles búlgaros

Aunque la Fiscalía ya tenía información sobre la forma como al menos 6.000 fusiles búlgaros ingresaron al país en 1999 para las autodefensas, con la confesión de Salvatore Mancuso ante Justicia y Paz obtuvo detalles de una de las operaciones de tráfico de armas más escandalosas.

18 de enero 2007 , 12:00 a.m.

El ex jefe paramilitar confirmó que el armamento desembarcó en Buenaventura y contó que desde allí fue transportado en una tractomula con una caleta en el fondo hasta una finca en Córdoba.

Pese a los riesgos, el arsenal, que también incluía 3 millones de cartuchos según el relato de Mancuso, viajó sin problemas por vías importantes hasta el lugar donde los esperaba el propio Carlos Castaño.

“Llegó (el armamento) hasta la finca Circotes (...). Allá empezaron a bajar todo el cargamento que era de fusiles AK 47- 556. Ese día estaba Castaño”, le dijo Mancuso al fiscal de Justicia y Paz.

El ex jefe paramilitar reconfirmó que el capitán Jorge Rojas, el mismo que negó estar comprometido con la operación y que está detenido por el atentado al congresista Wilson Borja, fue clave en el ingreso de las armas.

En el 2002, la Fiscalía también capturó a su esposa Esperanza García y al mayor del Ejército Orlando Martínez.

“Castaño me pidió a mí que hablara con el capitán Rojas que se encontraba en Bogotá. Él era el encargado de conformar el ‘Bloque Capital’ con Miguel Arroyave. Rojas participó en la traída de los fusiles de Bulgaria”, agregó Mancuso según el testimonio conocido por EL TIEMPO.

“¿Cómo fue la negociación?, indagó el fiscal.

- “No sé. Eso se hizo con el señor Humberto Ágredo. Él sí está vivo. Y Jorge Rojas también está vivo, creo que está en la cárcel de Zipaquirá, era del Ejército”.

-¿Rojas nos puede contar sobre esto?, contrapreguntó el fiscal.

-“Sí, él les puede contar”, respondió el ex jefe paramilitar.

De intermediario a delator “Con Humberto Ágredo – continuó Mancuso–- se trajeron en un principio unos (fusiles) de muestra. Luego mandamos por unos 6 mil fusiles que trajeron él y Rojas”.

La mención de Ágredo, que también es conocido como ‘Mario H’, el famoso emisario de los ‘paras’ ante el gobierno de Andrés Pastrana y amigo de Castaño, no es nueva para las autoridades. En el 2005 la Fiscalía le dictó una orden de captura por tráfico de armas.

Para ese año, sin embargo, este ingeniero que vivió en Europa oriental era uno de los testigos más importantes de Estados Unidos en procesos por narcotráfico contra jefes pramilitares. En Nueva York, como CW3 (confidential witness 3), entregó información que sirvió para ordenar la extradición de ‘Don Berna’.

En el caso de las armas búlgaras, Ágredo era el representante de la firma Equipos y Repuestos que sirvió de intermediaria para la importación de las armas.

LOS INVESTIGADOS.

Capitán (r) Jorge Enrique Rojas. Detenido en el 2002 por el atentado al congresista Wilson Borja y por el ingreso de los 6 mil fusiles de Bulgaria.

Fue llamado a juicio.

SÍ LO MENCIONÓ MANCUSO.

Esperanza García. Esposa de Rojas y representante de la empresa que importó los fusiles. Fue detenida en el 2002 y llamada a juicio por la Fiscalía.

NO LA MENCIONÓ MANCUSO.

Orlando Alberto Martínez. Mayor de la Fuerza de Despliegue Rápido (Fudra) del Ejército. Detenido, desvinculado de las FF. MM. y con resolución de acusación de la Fiscalía.

MANCUSO NO LO MENCIONÓ.

Humberto Ágredo Estupiñán. Ingeniero y antiguo amigo de Carlos Castaño.

Tiene orden de captura por negociar los fusiles en Bulgaria. Huye de la justicia colombiana.

MANCUSO SÍ LO MENCIONÓ.

FALSEARON SU FIRMA El general Jorge Enrique Mora, entonces comandante del Ejército, fue mencionado en el caso, pero según las investigaciones los implicados en el tráfico falsearon su firma.

MANCUSO NO LO MENCIONÓ