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El péndulo de la política

La inmutable ley de la política consiste en que todo gira como lo hace un reloj de péndulo, cuya oscilación se amortigüa mediante un sistema de pesas y contrapesas. De la misma manera como el 2006 fue un año electoral por excelencia en América Latina, región en la cual se realizaron nueve elecciones presidenciales (Chile, Costa Rica, Perú, Colombia, México, Brasil, Ecuador, Nicaragua y Venezuela), el 2007 promete ser el año de las determinaciones políticas del modelo a seguir en los albores del nuevo siglo.

16 de enero 2007 , 12:00 a.m.

América Latina registra tres tendencias políticas claramente definidas. La izquierda representada por Fidel y Raúl Castro en Cuba. En Venezuela por Hugo Chávez y en Bolivia por Evo Morales, cuyos gobiernos recorren sendas paralelas hacia el ‘socialismo del siglo XXI’, como se denomina en Venezuela, y hacia la ‘revolución democrática y cultural’ como se conoce en el país andino. La tendencia de centro-izquierda moderada está encarnada por Luis Inácio Lula da Silva de Brasil, Néstor Kirchner de Argentina, Michelle Bachelet de Chile y Tabaré Vázquez de Uruguay. También de centro, pero más afines con la social-democracia, se encuentran Martín Torrijos de Panamá, Leonel Fernández de la República Dominicana, Alan García del Perú, Nicanor Duarte de Paraguay y Oscar Arias de Costa Rica. Al otro lado del espectro, en la centro-derecha, se ubican Felipe Calderón de México y Alvaro Uribe de Colombia.

La gran incógnita tiene que ver con las definiciones políticas de Daniel Ortega, presidente electo de Nicaragua, quien toma posesión del cargo esta semana y de Rafael Correa de Ecuador que lo hace la semana entrante. Todo indica que Ortega, con 61 años, enfrentará el reto de gobernar a Nicaragua en su segundo mandato después de 16 años de manera más ponderada que en la anterior ocasión, esta vez sin desafiar a E.U., apoyado sobre una base de cooperación recíproca que lo ubicaría en la corriente de izquierda moderada.

En el caso del presidente electo, Correa, es forzoso darle un compás de espera para identificar adecuadamente su doctrina política, pues como lo ha demostrado Lucho Garzón en Bogotá, una cosa es la campaña en la que la palabra puede más que la razón, y otra cosa muy distinta es el arte de gobernar bien. Por ahora, la propuesta de política internacional del presidente electo Correa plantea un rechazo frontal al TLC con E.U. y a la base militar norteamericana en Manta -cuyo tratado con Estados Unidos expira en el 2009-, favorece una mayor integración petrolera y social vía inversiones y misiones de asistencia de Venezuela, y determina un rechazo a los inaplazables vuelos de fumigación de coca con glifosato por parte de Colombia en el territorio fronterizo con Ecuador, con su anunciada queja ante la OEA.

El rompecabezas de la política regional no para allí. En México, el escaso margen del 0,25 por ciento con el cual Felipe Calderón se hizo a la presidencia y la actitud del candidato perdedor de izquierda Andrés López Obrador, quien en su página web se declara “presidente legítimo de México”, pueden constituirse en un serio obstáculo para la necesaria consecución de consensos en un sistema político radicalmente dividido. En Bolivia, la petición de autonomía de Santa Cruz y el posible fracaso de la Asamblea Constituyente que pretende refundar a Bolivia tienen en jaque al gobierno de Evo Morales. Al final, lo que cuenta es la democracia, pues como decía Winston Churchill, “la democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre, con excepción de todos los demás”.

El 2007 promete ser el año de las determinaciones políticas del modelo a seguir en los albores del nuevo siglo”.