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Mancuso se destapa

La tercera sesión del ex jefe paramilitar Salvatore Mancuso ante Justicia y Paz se convirtió en toda una jornada de revelaciones que dejaron en vilo al Ejército, a varios políticos y a la misma Iglesia.

16 de enero 2007 , 12:00 a.m.

La audiencia comenzó a las 8:15 de la mañana, pero minutos después fue suspendida porque el fiscal quería analizar un documento que entregó y en el que relacionó los explosivos hechos que luego leyó.

El tiempo que el fiscal se tomó para analizar el texto generó una polémica en la que el ex comandante ‘para’ alegó que violaban sus derechos si no le permitían leer directamente el documento. Finalmente, y luego de casi media hora, el funcionario accedió y Mancuso comenzó a introducir el texto, de 20 páginas.

"En mi narración escucharán la recomposición histórica del fenómeno paramilitar, desde principios de la década del 90 hasta mi desmovilización, en el 2004, haciendo énfasis en lo que conocí y que se circunscribe a departamentos de la Costa Atlántica, norte de Santander y parte de Antioquia", dijo.

Involucró a general en masacre Lo que más fríos dejó al fiscal, a las 12 víctimas que escucharon su versión libre a través de un circuito cerrado de televisión y a delegados de la Comisión de Reparación fue la afirmación de que el fallecido general Alfonso Manosalva Flórez, comandante de la Cuarta Brigada del Ejército en 1997, entregó la información y planos para la masacre de El Aro, corregimiento de Ituango (Antioquia). En ese hecho fueron torturadas y asesinadas 19 personas.

Dijo que por orden de Carlos Castaño él mismo viajó a la Brigada para recibir la información del general. Según dijo, Castaño y Manosalva se habían reunido un año antes, en 1996, pues tenían una relación muy cercana.

Mancuso relató, además, que visitó la zona de la masacre en plena acción para evacuar combatientes heridos y llevarles municiones. Según él, en ese momento había allí otros tres helicópteros: uno del Ejército, otro de las Farc, que asegura era para sacar al guerrillero Iván Márquez, y otro más de la Gobernación de Antioquia. Para esa época, el hoy presidente Álvaro Uribe era el mandatario regional.

“¿Y qué hacía el helicóptero de la Gobernación en esa zona?”, le preguntó el fiscal.

Mancuso dijo no saber y argumentó que probablemente por ser una época preelectoral estaban verificando el orden público.

Cada que narraba más detalles, las víctimas de esa matanza que presenciaron su confesión se mostraban más indignadas. El momento más difícil fue cuando el ex jefe ‘para’ reveló que los hombres que masacraron a los campesinos fueron condecorados por Carlos Castaño.

Sobre la masacre de Mapiripán, Mancuso aseguró que contaron con el apoyo de militares como el condenado coronel Lino Sánchez y que la colaboración del coronel Alfonso Plazas fue determinante.

18 políticos en el documento A un ritmo acelerado, que hizo casi inentendible lo que pronunciaba, el ex jefe ‘para’ leyó uno a uno al menos 18 nombres de los que el país está esperando conocer desde que, a principios de diciembre, se destapó la existencia de un documento que distintas personalidades firmaron en Santa Fe de Ralito en apoyo al proyecto paramilitar.

Dijo, sin embargo, que se trató de un encuentro para explorar negociaciones de paz.

A eso del mediodía le entregó al fiscal de Justicia y Paz el famoso documento fechado el 23 de julio del 2001 y del que se supo a través de una entrevista que el senador Miguel Alfonso de la Espriella le concedió a este diario. El congresista reconoció ser uno de los firmantes.

Por Uribe no hubo que presionar Mancuso afirmó que la presión para las elecciones presidenciales de 1998 fue “fusil en mano”.

Sobre esto indicó que obligaron a las personas en sus zonas de influencia a votar por Horacio Serpa en la primera vuelta porque, según dijo, Castaño se había reunido con el candidato en Cali para hablar de acuerdos de paz.

Sin embargo en la segunda vuelta la obligación era votar por Andrés Pastrana.

Según el ex jefe ‘para’, las Auc invirtieron “mucho dinero” en buses y logística para llevar a la gente a votar. Este diario intentó hablar con Serpa y Pastrana pero no fue posible.

Mancuso aseguró finalmente que para el caso de Álvaro Uribe todo fue más fácil porque su discurso era similar y solo le “recomendaron” a la gente que votara por él.

Ordenó matar a alcalde Por primera vez, el ex jefe de las Auc confesó abiertamente uno de sus crímenes. Dijo que ordenó el asesinato de Héctor Acosta, mandatario de Tierralta.

Y de manera rotunda afirmó que la ex directora de fiscalías de Cúcuta Ana María Flórez les daba nombres de fiscales supuestamente implicados con la guerrilla, que los ‘paras’ luego asesinaban (ver La fiscal ‘aliada’...).

Como en su segunda versión libre, Mancuso Insistió en que un grupo de ‘notables’ asesoraba las decisiones de las Auc y que entre ellos había miembros de la Iglesia, militares y gente del alto gobierno.

Sin embargo, de nuevo aseguró que solo Castaño conocía los nombres de esos supuestos asesores de las autodefensas.

¿LA VERDAD ‘PARA’ O COMPROMISO CON JUSTICIA Y PAZ? ¿Por qué Mancuso acusa a un general ya muerto y a un coronel ya condenado?.

Desde su primera versión, Mancuso ha relacionado con las autodefensas a militares ya fallecidos. Este hecho le ha provocado situaciones difíciles con el fiscal de Justicia y Paz, que reiteradamente lo fustiga para que diga qué miembros vivos y activos de las Fuerzas Armadas han colaborado con ‘paras’. ¿El hecho de mencionar oficiales muertos es una estrategia para indicarles a militares activos hasta dónde pueden llegar?.

¿Por qué el ex jefe ‘para’ no da nombres de los supuestos ‘notables’?.

Llama la atención la insistencia de Mancuso en la existencia de un grupo de ‘notables’ que asesoraban las decisiones de las Auc y de los que harían parte miembros de las Fuerzas Armadas, del Gobierno y de la misma Iglesia, pero al mismo tiempo la reiterada afirmación de que los nombres eran solo conocidos por Carlos Castaño, de quien se ha declarado subalterno.

¿Qué busca al hablar de una supuesta reunión entre Castaño y Serpa?.

Podría tratarse de una estrategia de las autodefensas para afectar la posible candidatura del ex candidato presidencial Horacio Serpa a la Gobernación de Santander.

¿Buscan los ‘paras’ convertir las confesiones en una especie de chantaje al país? .

Al involucrar a candidatos, a la propia Iglesia y a supuestos ‘altos funcionarios del Gobierno’ las Auc querrían poner contra la pared toda la institucionalidad.

LA FISCAL ‘ALIADA’ SIGUE PRÓFUGA Ana María Flórez, directora seccional de fiscalías en Norte de Santander en el 2003 y mencionada ayer por Mancuso como aliada de los paramilitares, salió ese año del país por el aeropuerto Eldorado de Bogotá hacia Miami, según registros de la Interpol, veinte días antes de que se expidiera la orden de captura contra ella.

Ese mismo año los ‘paras’ asesinaron a su esposo, Alfredo Enrique Flórez Failache, asesor de la Alcaldía de Cúcuta.

Ana María Flórez estuvo en el cargo cuando Luis Camilo Osorio fue el Fiscal General. Está vinculada al proceso en el que su asistente, Magali Yaneth Moreno Vega, ex funcionaria del CTI, fue hallada responsable de concierto para delinquir y de nexos con grupos de autodefensas en Norte de Santander.

Fue condenada a 63 meses de prisión.

La investigación determinó que Moreno mantenía contactos con los jefes ‘paras’ de esa región Jorge Iván Laverde Zapata, alias ‘La Iguana’ y ‘El Gato’.

A cambio de medio millón de pesos mensuales les daba información sobre diligencias de capturas, allanamientos y vigilancia que las autoridades realizaban contra paramilitares.

ACEPTÓ MASACRE DE LA QUE LO EXONERARON ''Fui exonerado por la Fiscalía en la investigación por la masacre de Pichilín (en Morroa, Sucre), pero tuve participación en ese hecho”.

Salvatore Mancuso, ex jefe de las Auc