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Hatogrande, la hacienda a la que poco va Uribe

La Hacienda Hatogrande, en donde hoy comienza la cumbre uribista, no es solo la casa de campo de los presidentes, también es un monumento nacional y un lugar lleno de historia.

16 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Según una crónica de monseñor Alberto Lee López, el primer propietario de lo que hoy es esa hacienda fue un licenciado Sanguino, abogado de la Real Audiencia, a quien se la adjudicaron hacia 1550.

En la época de la Independencia el predio era de propiedad del sacerdote español Pedro Martínez, a quien le fue expropiada en 1819 por Simón Bolívar y este se la adjudicó al general Francisco de Paula Santander.

Durante varios años fue la residencia campestre del Vicepresidente de la República y lugar de encuentro de la diplomacia y clase política y militar de entonces.

Tras la muerte de Santander terminó en manos de los hermanos Silva Fortul, uno de ellos abuelo del poeta José Asunción Silva.

Posteriormente el predio, ya en el siglo XX, fue adquirido por Pepe Sierra y posteriormente fue heredado por Mercedes Sierra de Pérez; que en 1931 la donó al municipio cundinamarqués de Sopó.

Como ese municipio no tenía los recursos suficientes para el mantenimiento, decidió cedérsela al Gobierno Nacional. El Presidente Alberto Lleras Camargo en principio rechazó la oferta, pero su ministro de Obras, Virgilio Barco Vargas, lo convenció.

Esto se protocolizó mediante una escritura en junio de 1959.

Presidentes como Virgilio Barco y Julio César Turbay fueron asiduos visitantes de este predio. Sin embargo, el presidente Álvaro Uribe, es, tal vez, el que menos veces ha estado allí.

En la Casa de Nariño dicen que ha ido pocas veces. Parece que el frío del lugar no le llama mucho la atención al mandatario.

En el presupuesto nacional del 2007 hay 700 millones para el mantenimiento del predio