Archivo

Un pintor con vocación

Duván López ha sido pintor toda su vida. Desde pequeño en su oriunda Quimbaya (Quindío) pintó su primera obra a los cinco años y desde entonces no ha parado. “Mi vida es pintar. No quiero saber nada más de lo que ya sé”, dice.

15 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Se fue de Colombia hace 10 años, debido a que para él era intolerable la situación, y llegó a Barcelona que, dice, es su ciudad. “Porque es lo más cercano que he vivido a la democracia –afirma–. Cataluña es mi lugar, es un pueblo culto y cívicamente honrado”. Eso opina este artista de 52 años, quien se considera autodidacta, aunque estudió durante un par de años en el Atelier 17 de París. Ahora expone en el Museo de Arte Contemporáneo, de Bogotá.

Barcelona, presente La muestra, denominada Hecho en Barcelona, incluye una réplica de Los danzarines del sol, escultura en hierro, de figuras flotantes de gran formato, que están al ingreso del edificio de la empresa Codensa, cercano al Parque de la Calle 93.

También su ya conocida Silla bidimensional, escultura en acero, y el montaje Coctel Colombia, una instalación de revólveres sobre copas de cristal, que el artista afirma “es tenazmente expresivo”.

López tiene claro lo que hace y lo que quiere. “Fundamentalmente, me inspiro en la relación del hombre con la vida –explica–. Trabajo con temas que tocan la realidad en este país, aún si vivo fuera. Veo la violencia y el absurdo que vivimos, pero mi pintura no es panfletaria.

“Estoy feliz de mostrarle al país buena pintura, que acá no se ve desde los años 50 y 60. Estoy cansado del facilismo del arte contemporáneo y debato a los conceptualistas, pues creo que llegaron a esto por aburrición”, dice el artista.

LA EXPOSICIÓN DE DUVÁN LÓPEZ ESTARÁ ABIERTA HASTA FINALES DE ENERO, EN EL MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO DEL BARRIO MINUTO DE DIOS.

MIRAR CON CALMA.

Duván López sufrió un accidente a los 11 años en el ojo izquierdo y eso lo marcó como unifocal.

“Gracias a esto puedo destruir el concepto tridimensional del volumen, pues veo por planos –dice el artista–. El ojo permanece en su lugar, aunque debido a que la retina se malogró, no veo, pero lo tapo por estética”, explica.

En esta exhibición busca que el espectador participe plenamente de su trabajo. Es una selección que él mismo realizó y que pretende que se pueda recorrer pausadamente. “Es una muestra, como la vida, que no se puede ver de una sola pasada; con una sola mirada no basta”, concluye.