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Los vigías de los cerros bogotanos

Allá, 178 metros más arriba de la carrera 7a., en la torre Colpatria, la ciudad se ve diferente.

14 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Y un hombre, Pablo Alberto Rojas, la mira de reojo porque su función principal es tener los ojos en los cerros orientales del centro, revisando que las columnas de humo que aparezcan entre el verde no se vuelvan grandes incendios forestales.

A eso dedica nueve horas diarias durante 28 días del mes (tiene dos de descanso en los que es reemplazado). Y no está solo. En el norte, en la 100 con avenida 19, Víctor Peña cuida los cerros del norte y de Suba, y en el sur, en el hospital El Tunal, Carlos Alberto Sierra se encarga de los cerros de esa zona.

Desde hace 8 años la Defensa Civil, entidad a la que pertenecen estos hombres, cumple con esta labor durante las dos temporadas de verano del año.

El trabajo es de mirada constante e información precisa.

Pablo Alberto, de 40 años, lo resume así: “Tengo binoculares, radio y celular. Esos son mis elementos de trabajo. Cuando veo una columna de humo en los cerros le hago un estudio durante unos cinco o diez minutos, anotando en la bitácora. Si persiste, informo a la central, para que se envíe una moto de respuesta inmediata, a verificar”.

Es de baja estatura y su piel está curtida por el sol. Y cuenta que allá arriba ha soportado temperaturas máximas de hasta 40 grados centígrados y mínimas de 5 ó 6 grados. Igual un viento fuerte, “que pega, que lo mueve a uno”, cuenta.

Su mirada es muy experta y conocedora. Sabe que hay un punto, más abajo de Monserrate, donde por lo general aparecen columnas de humo. “Es por una cancha de Tejo”, cuenta. Y desde su estratégico mirador también observa la brigada que se moviliza durante todo el día por los caminos de los cerros, esperando una alarma.

Ojos siempre listos Y además de Monserrate y Guadalupe, para Rojas son comunes nombres como Tanques del Silencio, Pico de Águila, El Cable, La Cruz, El Mochuelo, Aguas Claras y La Peña, que para el resto de habitantes de la ciudad no son tan conocidos. En alguno de ellos puede suceder una tragedia forestal.

A la hora del almuerzo, Rojas se comunica con sus compañeros del norte y sur, “para organizarnos, pues salimos de a uno. Los cerros no pueden quedan desamparados”.

Por eso, mientras el hombre del Colpatria se alimenta, Peña en el norte y Sánchez en El Tunal se encargan del trabajo hasta donde sus potentes binoculares se los permita.

Este último, de 30 años, vigila desde el último piso del hospital El Tunal, a donde llega por una angosta escalera.

“Estoy aquí hasta que se acaba la luz del día”, cuenta, y agrega que lleva ocho años en la Defensa Civil.

Hoy, puntos como Entre Nubes, El Mochuelo y Juan Rey son sus referentes, y afirma que aunque ahora la gente tienen mucha más conciencia ambiental, en lo que concierne al sur la piromanía es la responsable de la mayoría de los incendios forestales (ver recuadro).

Mientras tanto, Rojas, en la torre Colpatria, cuenta que los paseos de olla en los cerros y el mal manejo que le da mucha gente al fuego terminan en un incendio.

“El llamado retamo espinoso, las hojitas del pino y el helecho marranero se prenden muy fácil y la ciudad no se puede permitir una emergencia de ese tipo”, dice Pablo Alberto, padre de dos hijos y vigía de los cerros bogotanos.

De su trabajo se siente orgulloso, así muy pocos sepan de su labor 178 metros más arriba de la carrera 7a.

olgmar@eltiempo.com.co .

- Este año van seis emergencias En lo que va corrido del 2007 se han registrado seis incendios forestales en Bogotá, según informes de Guillermo Escobar, coordinador de emergencias de la Dirección de Prevención y Atención de Desastres (DPAE).

Escobar dijo también que en el 2004 se reportaron 236 y en el 2005, 94.

Y agregó que es necesario que la gente tenga conciencia de apagar bien el fuego cuando realice un almuerzo campestre, así como las colillas de los cigarrillos en zonas de campo.

En caso de una emergencia, llamar al 119 (Bomberos), al 144 (Defensa Civil) o al 4292800, de DPAE.

- Los tipos de incendios forestales Según el coronel Jorge Enrique Ruiz, de la Defensa Civil, los incendios forestales se dan subterráneos, superficiales y de copa.

“Los primeros son difíciles de controlar. Empiezan por debajo de la vegetación y cuando se ven están muy adelantados. El superficial sí se ve y quema por la superficie, mientras el de copa se eleva a las copas de los árboles, da llamas altas y hay que controlarlo con helicópteros”, dice el coronel Ruiz.

En su opinión, Bogotá ha avanzado en la atención de estas emergencias, pues la Dpae, la Defensa Civil y el Cuerpo de Bomberos trabajan en equipo