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Conquistó el fin del mundo

“Lo hice. Era una locura y no volveré nunca”, dijo ayer Christian Clot, el alpinista franco-suizo que se convirtió en el primer explorador de la parte central de la cordillera Darwin, en la Tierra del Fuego chilena.

13 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Durante su solitaria aventura por esa inhóspita zona de la Cordillera de los Andes, cayó en grietas, fue arrastrado por una avalancha de nieve, tembló bajo las explosiones producidas por la compresión de los bloques de hielo y soportó vientos de 245 kilómetros por hora, así como diluvios de nieve y agua.

La cordillera, a la que el naturalista Charles Darwin le dio su nombre después de haber recorrido sus faldas, era la “estrella inaccesible” de Clot desde hace 5 años Él había hecho dos expediciones en la región junto a científicos chilenos, pero en ambas ocasiones fracasó en su objetivo de explorar la parte central, jamás recorrida por hombre alguno.

A finales del 2006 decidió intentarlo por última vez. “Mis amigos (es miembro de la Sociedad de Exploradores Franceses) trataron de disuadirme ante lo peligroso de la empresa en solitario”, comentó.

Pero finalmente partió hacia Punta Arenas (puerto chileno en el Estrecho de Magallanes) para preparar su odisea, que se inició a comienzos de diciembre.

Para transportar sus 130 kilos de material, 90 de ellos alimentos, efectuó incesantes viajes de ida y vuelta desde el borde del mar hasta su campamento base en la cordillera.

“A medida que avanzaba me daba cuenta de que la realidad era peor que las previsiones más pesimistas –relató–. A las mesetas surcadas por grietas cubiertas de nieve se sucedían pendientes y cascadas de hielo con glaciares inestables. Era un paisaje en movimiento, modificado por violentos vientos y precipitaciones casi permanentes”.

Durante su recorrido escaló dos cumbres vírgenes, de 1.700 y 2.200 metros de altura, y durmió acurrucado en su pequeña carpa, con el sueño interrumpido constantemente por el ulular del viento y las violentas explosiones que provoca el choque de los glaciares en movimiento.

Se salvó de milagro “Caí cuatro veces en grietas invisibles”, recordó como si nada. Pero fue a mitad de la travesía cuando estuvo al borde del desastre. “Volvía a mi carpa por una pendiente nevada. De repente, un rugido en lo alto y una masa blanca que se desprendió. Por más que corrí, el torrente de nieve espesa me atrapó, me tragó y me arrastró 250 metros”, recordó.

“Me dije: ‘Esto se acabó’. Conmocionado pero consciente, sepultado bajo la nieve, excavé como un loco cuando todo se detuvo y conseguí salir. Ese no era el día en que debía morir”, agregó.

Christian Clot culminó su exploración el 27 de diciembre. Después remó 36 horas a bordo de su kayak para regresar a hasta Punta Arenas por los fiordos y canales.

“Fue una aventura, nada más que una aventura”, concluyó de vuelta en París