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El violín llegó al Nelson Mandela

“Esto no es más que un pedazo de madera”, dijo Francoise mientras pasaba su brazo tiernamente sobre el cuello de una pequeña morena y menuda que sostenía un violín con más nerviosismo que torpeza. “La música la llevamos dentro, eso es lo que cuenta”, siguió, al tiempo que movía el brazo de la niña para arrancarle un único y ligero acorde al instrumento, en una divertida improvisación a cuatro manos.

10 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Las dos sonrieron complacidas y Francoise comentó que no hay por qué pretender que la música clásica sea solo para las clases privilegiadas, porque las maravillosas piezas, de maestros como Beethoven y Mozart, en su momento también fueron música popular. “Ellos simplemente se inspiraron en lo que cantaba y disfrutaba el pueblo”, agregó la violinista canadiense, que el pasado lunes les acercó el Primer Festival de Música Clásica de Cartagena, a cerca de 80 niños del barrio Nelson Mandela, uno de los más humildes de la capital de Bolívar.

Francoise Morin-Lyons, violinista de la Orquesta I Musici de Montreal, se desplazó al lugar, situado en las afueras de La Heroica, para dictarles una clase magistral a los pequeños integrantes del programa Música por Colombia, de la Orquesta Sinfónica de Cartagena.

Compartió su vida y su arte con ellos, por al menos cuatro horas, durante las cuales les habló de su país, de su cultura, del violín, de su carrera y disfrutó de algunas manifestaciones culturales de los niños, como cantos y bailes a los cuales, cómo no, también se unió.

“¡Es increíble el talento y el potencial de estos niños! –dijo, al tiempo que se le anegaban los ojos azules–. Además son unos seres maravillosos que solo esperan que alguien les tienda la mano”.

Una de las integrantes del proyecto es Alicia Romero, de 14 años, quien observaba extasiada cómo Francoise interpretaba el violín, mientras abrazaba su saxofón.

“Siempre me ha gustado la música, por eso, esta fue una oportunidad muy linda para poder acercarme a un instrumento tan bonito como el saxofón”, comentó sin despegarse del suyo.

Música por Colombia comenzó hace tres años y medio, cuando nadie daba un peso por la idea de llevar la música clásica a los barrios menos favorecidos de Cartagena.

El éxito de este proyecto se puede medir también por su extensión a otros barrios de la ciudad, como Barú, Portezuela e incluso Cerro Matoso, en Córdoba, asegura Vargas.

“Lo maravilloso de esto es que la comunidad es el ejemplo de que creyendo en nuestra gente, Colombia puede cambiar”, dijo Édgar Vargas, director de la Sinfónica.

Otro muchacho beneficiado con este proyecto es Miguel de Jaraba, de 15 años, estudiante de octavo grado, quien confiesa que le gustan muchos instrumentos, pero que, definitivamente, lo suyo es el violín.

“Todos los días, desde hace seis meses, lo interpreto durante media hora.

Con la música uno no piensa en nada y se relaja y se divierte. Es un escape”, dijo, al tiempo que una sonrisa muy blanca se extendía por su cara tostada por el sol del Caribe.

Ayer, a las 4 p.m., en contraprestación cultural, los niños del Nelson Mandela les ofrecieron un concierto a los integrantes de I Musici.

Noche de violonchelo en Cartagena de Indias El sobrio pero impactante espacio de la capilla del Hotel Santa Clara fue el escenario en la noche del lunes del concierto principal del Primer Festival Internacional de Música, durante el cual se interpretaron obras de Dvorak, Copland, Haydn, Borodin y Tchaikovsky. Participaron la Orquesta I Musici de Montreal, el clarinetista José Franch- Ballester, y el violonchelista chileno Andrés Díaz, quien fue uno de los protagonistas. Intrepretó el ‘Concierto para chelo y orquesta, en do mayor’, de Haydn, luego del cual fue ovacionado por al menos 10 minutos y tuvo que repetir el último movimiento para complacer a los asistentes. El lunes también se presentó el joven genio del arpa Emmanuel Ceysson, acompañado por Paula Robinson, en la flauta, y Chee-Yun, en el violín. Hoy el turno será para ‘Las cuatro estaciones de Buenos Aires’, de Piazzolla y la ‘Sinfonía 4’, de Mendelssohn, entre otras obras.

MÚSICA POR COLOMBIA “Pensamos que el primer día llegarían unos 30 padres con sus hijos, ¡pero recibimos 300!”.

Édgar Vargas, dir. Sinfónica local.