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Los de a caballo, en hombros

Arrastrado el cuarto toro de Dosgutiérrez, ya se habían cortado cuatro orejas ayer en Manizales. El público era una fiesta. Pero ahí la corrida cambió. El quinto fue manso, no respondió a los esfuerzos del venezolano José Luis Rodríguez, quien pinchó en cinco ocasiones y otras tantas el sobresaliente de espadas.

09 de enero 2007 , 12:00 a.m.

El sexto, el mejor de la corrida, o por lo menos el de más fondo y más templados viajes, fue toreado de manera acertada por el bogotano Jorge Piraquive, quien, con dos orejas, ya tenía garantizada la puerta grande por una lidia con el buen tercero, que tuvo vuelta al ruedo. La plaza estaba con él. Pero pinchó repetidamente.

La presidencia fue factor clave para el número de orejas que se cortaron en la primera parte. Una para Rui Fernandes en el primero y dos en el cuarto, en ambas ocasiones con un reguero de rejones, banderillas y rosas sobre los dos animales finiquitados con bajonazo y rejón trasero.

El venezolano José Luis Rodríguez, bien acogido, galopó a lomos de Mariscal, Ocaso y Arrebol, en medio de ovaciones. Mató arriba fulminantemente y recibió las dos orejas mejor otorgadas de la tarde.

El encierro cumplió. Con excepción del primero y el quinto, corrió con claridad y si tuvo defectos, fue la falta de fondo en algunos toros.

Acertaron empresa y toreros al elegir el encaste de Gutiérrez, preferido por los rejoneadores europeos, por su lidia carialta y el esfuerzo que requiere para el toreo de a caballo.