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Familiares de travesti temen venganza

Ni la entrega a las autoridades de Gustavo Herrera, el presunto homicida de Willy Pabón, el niño de 4 años que apareció muerto en una cañada del barrio Campo Valdés, de Medellín, logró calmar los ánimos de los vecinos.

08 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Todos temen que las peleas que comenzaron en noviembre pasado entre el travesti y la familia del menor de edad se extiendan a otros parientes de Herrera.

De hecho, dos sobrinas suyas, entre ellas una madre comunitaria que manejaba un hogar del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, tuvieron que abandonar sus casas por temor a retaliaciones.

En la audiencia de Herrera, el fiscal Jorge Betancur llamó la atención sobre esta situación para evitar más venganzas e informó que en la casa del sindicado funcionaba una guardería .

EL TIEMPO visitó nuevamente el barrio para establecer qué relación tuvo Herrera con los pequeños, y constató que Herrera no tenía acceso a ellos porque el hogar infantil operaba en el primer piso de la vivienda.

La casa donde vivía el travesti, propiedad de su madre, tiene una entrada independiente del lugar donde permanecían los niños.

“Nunca hubo atropellos. Ella (la sobrina) siempre mantenía la puerta cerrada por seguridad, porque acá es peligroso. Él no se metía”, afirmó Oswaldo Zapata, un vecino.

Su testimonio coincidió con el de otras cinco personas, según las cuales el hogar comunitario no incurría en irregularidades.

Este crimen, que conmocionó a los antioqueños, es confuso. El jueves, la Policía de Cali aseguró que Herrera se entregó y confesó haber asesinado a Willy a machetazos, pero durante la audiencia lo negó.

El juez 35 penal municipal de garantías de Medellín, Germán Bedoya, consideró que la captura fue legal y le dictó medida de aseguramiento por homicidio agravado, delito que le daría una pena de 25 a 40 años de prisión.

Las primeras diligencias judiciales también permitieron esclarecer la causa de las retaliaciones por las que habría pagado el niño.

Con un robo comenzó la pelea El problema empezó en noviembre, cuando Heriberto Uribe, familiar de Willy, le robó objetos de valor a Herrera. Este se defendió golpeando al ladrón con un machete.

El ataque ocasionó la furia de Luis Carlos Pabón, papá del niño, quien el 24 de diciembre le propinó una golpiza al travesti que, aseguran los vecinos, incluyó hasta una agresión sexual.

Dos días después, como respuesta, Herrera habría asesinado a Willy y lo habría lanzado a la cañada en una maleta, como indican testigos.

El defensor de oficio apeló la decisión del juez con el argumento de que su apoderado corre peligro y que hubo errores en el procedimiento de entrega.

Herrera fue trasladado a la cárcel Bellavista.

- VIGILANTE DE CALI NO RECIBIRÁ RECOMPENSA Por ahora no se le pagará ninguna recompensa al vigilante caleño que dice haber entregado a Herrera. Esto no consta en ninguna acta.

Marco Pedreros, comandante de la Policía en Medellín.