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‘El cine, por sí mismo, es magia’

Neil Burger comenzó su carrera haciendo comerciales para el canal ESPN y la compañía Mastercard, entre otras empresas.

08 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Y en la industria del cine, lo primero que hizo fue crear y dirigir la campaña para MTV Books: ‘alimenta tu cabeza’ (Feed Your Head), que fue galardonada con varios premios de publicidad.

Luego vino Interview With the Assassin (2002), que recibió el premio a la mejor película en el Woodstock Film Festival y en el Festival de Cine de Aviñón (Francia), y fue nominada a tres premios Independent Spirit.

Ahora presenta El Ilusionista (The Ilusionist), que se estrena en Colombia este viernes 12 de enero.

Sobre los pormenores de esta película habló con EL TIEMPO.

¿Por qué se interesó en esta historia? Yo la leí cuando salió en 1990 y la encontré muy lírica y muy trascendente.

Además, muy cinematográfica. Sin embargo, no era completa para armar una película. Por eso inventé el papel de Sophie (Jessica Biel) y el del príncipe Leopoldo (Rufus Sewell), pues le imprimían un carácter emocional a la historia. Como sea, siempre velé por preservar la historia original, ese sentido misterioso que no todas tienen y que era lo más valioso de esta.

Como director de cine, yo me intereso por aquellos momentos en que tú estás cara a cara con lo inexplicable, lo incomprensible y por cómo esto cambia tu percepción de todo.

¿Cómo hizo el casting? Yo no escribo pensando en los actores. Pero una vez terminé, inmediatamente se me vino a la mente Edward Norton. Él es un ‘camaleón’, capaz de desempeñar cualquier papel, incluso, con un poco de misterio. En todos sus roles nos hace sentir que guarda alguna clase de secreto detrás de su mirada. Por eso era perfecto para Eisenheim, quien siempre está envuelto en el misterio, en el enigma. Para encarnar al inspector Uhl, busqué a alguien que refrescara la actividad de los investigadores y detectives. Paul Giamatti había hecho papeles excéntricos y neuróticos, pero nunca lo había visto desempeñando un rol como el que yo quería. Él es un gran actor, con un apetito real por ejercer el poder en silencio, con discreción. Era el perfecto para caracterizar a Uhl.

¿Cómo trabajó, precisamente, con esos dos grandes actores? (Edward Norton y Paul Giamatti) Fue fantástico. Ellos trabajan de diferentes formas. Edward es más cerebral, lo planea todo; Paul es más visceral, menos dominante. Pero al final, ese equilibrio es poderoso. Ambos son muy apasionados, diligentes y, sobre todo, increíbles intérpretes de lo que queríamos lograr.

¿Esta es una historia de amor o de fantasía? O puede ser también una de misterio o una de detectives. Es, más bien, todas estas mezcladas en una. En últimas, es una historia sobre el conflicto entre la razón y la fe, la verdad y la ilusión y la percepción (lo que tú creas, cómo ves el mundo, cómo lo ves todo en general).

¿Cuál fue el truco más difícil de montar? Llevar la magia a la pantalla en todo caso es difícil, pues el cine por sí mismo ya es magia y el público sabe cómo se hacen los trucos, con edición, efectos especiales, etc. Pero para mí, la magia en la película no está en cómo se hacen los trucos, sino en hacer sentir que nada es lo que parece. La dificultad estuvo, entonces, en encontrar el balance indicado entre las ilusiones, los trucos y los fenómenos supernaturales.

-ASÍ ES LA MAGIA DE ‘EL ILUSIONISTA’ Cuenta la historia que antes de morir, un viejo mago le heredó sus conocimientos y secretos al pequeño Eisenheim . Pero muchos en Viena creían que el niño tenía poderes sobrenaturales. Debido a la presión, cuando era adolescente decidió irse y regresó años más tarde, convertido en un prestigioso ilusionista.

Durante su espectáculo, el más grande nunca antes visto en Viena, asombraba al público al hacer que en tres segundos una semilla creciera hasta convertirse en una planta que da frutos o lograr que una persona y su imagen, proyectada en un espejo, se movieran por separado.

Gracias a sus ‘shows’ se reencontró con Sophie, la mujer que amó desde niño, pero con quien nunca pudo estar por condiciones sociales. Ahora, ella es la prometida de Leopoldo, el príncipe heredero de la corona vienesa.

Eisenheim acostumbrado a los grandes retos, decide usar su potencial para estar con ella. A partir de ahí, el jefe de la policía, inspector Uhl, inicia una minuciosa persecución para detenerlo y acusarlo de estafa por sus trucos.

Al final, la magia, que pondrá en juego el amor, la dignidad y hasta la vida misma, hará que Eisenheim ejecute el mejor truco de toda su carrera y que sea el mismo Uhl quien lo descubra.